
Se cumplen hoy, 23 de mayo de 2009, justo 9 años del comienzo de la construcción del Vito Dumas, la nave que ya está casi lista para llevar a Enrique Celesia a seguir la solitaria ruta del Gran Vito por los cuarenta bramadores.
Nos recuerda el amigo Ernesto Betbeze este aniversario, mientras nos promete hacerle llegar el saludo de La Recalada adonde sea que se encuentre hoy navegando el Norte por sus mares.
Tal vez Quique no ha sido único en sus proezas.
Puede ser que algún otro como él haya abrazado esta pasión de navegar recién en la madurez.
Puede ser que algún otro como él haya sido pescador antes que timonel.
Debe haber habido alguno que haya cruzado el gran azul cuando navegó casi por primera vez.
Quién sabe si habrá otro que haya navegado desde Mar del Plata hasta Magallanes y vuelta, y que además haya circunvalado América del Sur, y todo eso en un 26 pies.
Tal vez no habrá sido único en sus proezas.
Pero es única su leyenda.
Porque navegó solo. Porque navegó en silencio. Porque navegó con lo puesto. Porque regresó y lo contó. Porque todos queremos ser él cuando navegamos. Porque lo queremos.
Y cómo no quererlo. Si el hombre es cálido, es callado, es sincero, es honesto, es sencillo. Si el hombre es sabio de tanto que se ha curtido. Cómo no quererlo si el hombre es un marino.
Porque lo queremos, porque quisiéramos ser él, en el corazón y en la fantasía hicimos nuestra su tarea.
Todos construimos juntos la nave nueva.
Todos colocamos cada traca y cada cuaderna.
Todos pintamos de verde las bandas y de blanco la cubierta.
Y ahora todos palpitamos esta espera hasta que se realice el sueño y se alcance la quimera.
El irá con su Vito Dumas montado en la estela de aquel gran Vito, y nos llevará a todos en su estela.
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