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TEMPORAL EN PUNTA DEL ESTE

DECLARAN ESTADO DE EMERGENCIA EN MALDONADO

Publicado en el Diario El País

30/05/09 - Uruguay

 

La alerta roja que emitió ayer Meteorología para la zona este del país y naranja para la suroeste, por vientos huracanados continúa vigente. El temporal ha provocado grandes estragos en distintas zonas del país. El comité departamental ha declarado el estado de emergencia.

La advertencia también prevé un marcado descenso de la temperatura y la persistencia de algunos chaparrones. Sin embargo, el fenómeno más grave – el primero de carácter rojo que emite Meteorología – es el relativo a "vientos con características de huracanados".

Las zonas más afectadas fueron Maldonado y Rocha. En Punta del Este, por ejemplo, según se informó a EL PAIS digital desde Meteorología, los vientos del oeste siguen siendo fuertes, de 80 km/h con rachas de 120 km/h. Esto ha dado lugar a caída de árboles y semáforos, la rotura de yates de un valor de medio millón de dólares al ser arrastrados contra las rocas y muelles y calles inundadas debido a las fuertes lluvias que se registraron hasta las siete de la mañana.

 

Más información ...

 

NACIO CON LA PATRIA

30 DE JUNIO 
DIA DE LA PREFECTURA

Prefectura Naval Argentina

Secretaría General

División Información Pública


 

 

PREFECTURA NAVAL ARGENTINA

NACIO CON LA PATRIA HACE 199 AÑOS

 

Desde 1810, trabajando para la grandeza del país

Fue la Revolución de Mayo de 1810, el movimiento emancipador en el que las primeras autoridades argentinas, ante la necesidad de organizar la estructura básica del Estado, debieron decidir cuáles de las instituciones españolas existentes -hasta ese momento- debían continuar para  la   nueva  y  emergente  organización  nacional.

Así, el 30 de junio de 1810, el primer gobierno patrio, oficializó la dependencia orgánica de la Prefectura de la Primera Junta. En este contexto, un decreto escrito de puño y letra por el Doctor Mariano Moreno, marcó la designación del Coronel criollo Martín Jacobo Thompson como primer Prefecto Nacional, a cargo de la entonces Capitanía de Puertos de las Provincias Unidas del Río de la Plata.

Es sin duda aquel viejo linaje el que definió el rol que, desde sus comienzos, se le asignó a la Prefectura como institución de servicio y autoridad marítima heredera de las funciones que aquella Capitanía de Puertos tenía a su cargo. Responsabilidades policiales, inherentes a la seguridad portuaria y de la navegación, la lucha contra el delito, y particularmente contra el muy activo contrabando, que tanto afectaba por entonces al incipiente comercio de la Ciudad- Puerto de Buenos Aires, fueron sus primeras misiones.

 

Una institución que evoluciona

El escenario ha cambiado con el transcurso del tiempo, pero las exigencias y dedicación al servicio público siguen vigentes.

A través de casi dos siglos, la Prefectura maduró junto con el país en aquellos lugares remotos, donde otrora se levantaron pueblos y ciudades.

La Prefectura del 2009 está orientada ha consolidar los estándares de seguridad en el transporte por agua de cargas y pasajeros, contribuyendo a que nuestro comercio sea competitivo en el ámbito regional e internacional.

No hay dudas que el transporte marítimo tiene un carácter casi único. En lo que respecta a su principal activo físico, los buques, están sujetos a diferentes ámbitos jurisdiccionales, según se desplazan entre países y continentes y necesitan ser reglamentados desde su perspectiva internacional.

Casi el cien por ciento de la flota mundial, está sujeta a los convenios claves de la Organización Marítima Internacional y es esta aceptación, prácticamente universal, la que da fortaleza a estos regímenes.

Es de vital importancia para garantizar el flujo ininterrumpido del comercio, lograr un equilibrio adecuado entre las medidas exigidas, en materia de protección y seguridad marítima y protección del medio ambiente, y, al mismo tiempo, velar por la facilitación del tráfico marítimo.

La cosecha record de nuestro país y cuyo noventa por ciento sale por nuestros puertos y navega la hidrovía, hace necesario contar con una vía navegable que debe ser rentable, eficiente y competitiva, garantizando un tránsito expedito, confiable e interrumpido.

En este contexto que atañe a la variables económicas y también a la seguridad, la Prefectura protege, cada año, intereses representados por los buques que transportan millones de toneladas de carga, así, como también, resguarda el transporte de combustibles y substancias químicas y de millones de pasajeros.

El ejercicio constante de una gestión de seguridad preventiva, sobre tal universo de intereses, posiciona a la Prefectura a la par de las organizaciones marítimas más avanzadas del mundo.

Por ello, el Gobierno Nacional ha dotado a la institución de los recursos para invertir en capacidad y tecnología, con el objeto de fortalecer la posición competitiva del comercio exterior y asegurar su viabilidad futura.

 

Tecnología de última generación

La incorporación de tecnología aplicada al servicio de Control de Tráfico Marítimo de la Prefectura Naval Argentina en el Río de la Plata, y a los Centros de Control de Tráfico Zárate y Rosario, como así también la futura proyección hasta el distante Pilcomayo, mantienen y sostienen la gestión del movimiento de buques, a través de un enlace remoto del Sistema de Videocámaras y Radarización, que permite la instantánea localización, ordenamiento, reducción de tiempos de espera y cobertura de seguridad en las áreas más críticas y de mayor incidencia en el transporte por agua.

La puesta en vigor del nuevo Convenio Internacional de Protección de Buques e Instalaciones Portuarias, requirió una activa participación y control de la Prefectura.

La institución, como autoridad de aplicación de esta norma internacional, dirigió su política de seguridad más allá de los límites de nuestras fronteras, a fin de prevenir la amenaza silenciosa del terrorismo internacional contra  los buques que navegan en aguas jurisdiccionales u operando en nuestros puertos.

Con el objeto de fiscalizar los aspectos inherentes a riesgos asociados a la actividad navegatoria y del puerto, Prefectura supervisa buques mercantes de terceras banderas en materia de protección marítima.

Asegurar puertos y vías navegables expeditas, organizar su tráfico, y tutelar buques técnicamente aptos, no podría ser posible sin el adecuado ejercicio de la jurisdicción del Estado Rector del Puerto a través del que se controlan y verifican buques extranjeros que arriban a nuestras aguas y puertos, exigiéndoles el cumplimiento de los convenios internacionales y la normas nacionales que reglamentan su ejercicio.

Los buques son inspeccionados por personal de la institución con el propósito de evitar y erradicar la operación de buques deficientes que, con sus incumplimientos normativos, ponen en riesgo la seguridad de la navegación en su conjunto y al medio ambiente.

 

Misiones insustituibles

El crecimiento sostenible de la Nación y su economía dependen también de una navegación segura. Este es el argumento más sólido para fortalecer la misión de la Prefectura.

Bien podemos afirmar que la Prefectura Naval Argentina es el socio oculto del comercio exterior de nuestro país.

Otro de los objetivos estratégicos de la institución es proteger los recursos naturales en el ámbito de su jurisdicción.

La constante degradación del ambiente a raíz de la expansión demográfica y la lógica pretensión de una mejor calidad de vida en nombre del progreso, han motivado al hombre a generar mayor cantidad de bienes y recursos, sin atender adecuadamente el deterioro ambiental que ello ocasiona.

La Prefectura, con competencia específica en la materia, cumple cabalmente con la misión asignada, teniendo en cuenta que la prevención de la contaminación del mar, de los ríos y lagos, no es un problema menor, tratándose del elemento vital para la supervivencia humana en el planeta.

En este sentido, el Poder Ejecutivo designó a la institución como autoridad de aplicación del Convenio Internacional para la Intervención en Alta Mar en caso de accidentes que causen una contaminación por hidrocarburos.

Otro objetivo de atención permanente por parte de la Prefectura, es la protección de los caladeros ictícolas en los espacios marítimos de jurisdicción nacional y, en particular, las numerosas especies existentes en nuestras  áreas fluviales y lacustres.

Protegerlos, exige mantener en navegación permanente guardacostas que en coordinación con aeronaves que sobrevuelan los espacios marítimos, vigilan el Mar Argentino.

La institución cuenta con medios humanos capacitados profesionalmente, y materiales aptos para cumplir con eficiencia las responsabilidades como policía auxiliar pesquera.

El Mercosur y la hidrovía Paraná-Paraguay, como procesos integradores para el desarrollo del área, ven en la Prefectura un activo partícipe, potenciando desde su órbita de responsabilidad, todas las acciones destinadas al logro de este cometido.

En este sentido, Prefectura registra una intensa actividad a lo largo del extenso litoral fluvial fronterizo, en materia de prevención y represión de diversas modalidades delictivas, implementando mecanismos de control en las áreas de mayor sensibilidad.

Como integrante del sistema de seguridad interior, la institución asume el compromiso de contribuir al esfuerzo nacional de policía, en coordinación con las fuerzas federales y provinciales, para evitar el narcotráfico, el contrabando, la inmigración ilegal  y la actividad delictiva en todas sus formas.

Reflejo de ello, es que, cada año , en materia de narcotráfico y contrabando se incautaron toneladas de marihuana y otros estupefacientes, y se secuestraron mercaderías aforadas en millones de pesos.

Resulta imprescindible reconocer, que el protagonismo de los recursos humanos se sostiene en la educación, y que ello constituye una necesidad indiscutible.

Tan intensa y diversa actividad, sería imposible llevarla a cabo de no contar con  hombres y mujeres adecuadamente capacitadas y concientes de la responsabilidad social que les cabe.

La educación y la cultura constituyen una ventaja comparativa en pleno crecimiento en la Prefectura, con la apoyatura del Instituto Universitario de Seguridad Marítima, que se transformará, sin dudas, en un polo de generación y aplicación del conocimiento científico tecnológico pertinente a la seguridad y protección marítima y ambiental.

Los  hombres y mujeres de la Prefectura de hoy, son actores de un proceso innovador en materia educativa en donde: “la educación es una necesidad y es responsabilidad de todos”; sus directrices se orientan a alcanzar el máximo grado de eficiencia profesional en cada puesto de trabajo.
El programa de capacitación continua iniciado en los últimos años,  bajo la premisa de mejorar los servicios prestados, se está logrando al tiempo de incorporar la  gestión de calidad  para obtener una más eficiente  atención al usuario.

Prueba de ello, es la actualización de la “Carta Compromiso con el Ciudadano”, cuyo texto incorpora nuevos compromisos que complementan de manera adecuada el universo de servicios que surgen de la propia naturaleza y misión de la institución.

 

Esta es la Prefectura actual, estos son sus desafíos. Proyectarse como una institución moderna de cara al bicentenario no es una meta a futuro, sino una realidad para la cual sus recursos humanos trabajan a diario.

 

www.prefecturanaval.gov.ar


ACERTIJO NAUTICO

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... qué barco es y en qué año se tomó la foto?


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BORDE A QUILMES 2009

UNA REGATA A PURO SPI (*)

Por Alita Wexler

Publicada en El Mundo de la Náutica mayo/2009

A la altura de Bernal eché un vistazo por popa y el río me sorprendió con su silenciosa marcha de mariposas technicolor: ciento treinta spinnakers hinchados portando el leve soplo que el Norte nos entregó esa jornada.

Llevábamos cinco horas de regata y faltaban aún unas millas para virar la boya y entrar en la pierna final. Nos dimos cuenta que no teníamos más de veinte barcos en nuestra proa y que los otros ciento treinta que largaron con nosotros venían detrás! Estábamos haciendo un regatón!

La Borde este año imponía una tarea milimétrica de trimado y timón para aprovechar al máximo cada prestada y minimizar cada negada de ese aliento apenas perceptible que, borneando caprichosamente entre la popa redonda y un través, nos iba librando de la encalmada aunque la mayor parte del recorrido no alcanzaba siquiera la categoría de brisa.

Corríamos en dobles en el Gringo.

El Gringo merece un capítulo aparte. Es un grumete de primera generación con maniobra de última generación. Un histórico número 7 de la década del ’40 dotado de chupador de spi, de una maniobra íntegramente bajo cubierta y de cabos y motones ultralivianos que deslizan libres de todo roce y fricción. Una exquisitez! Un pura sangre que no perdona ningún error. Exigente. Brioso. Sensible. Audaz.

Era mi primera vez al timón del Gringo y habíamos largado frente a Olivos ya con spi y una brisa apenas insinuada. Mis dotes de timonel se pusieron a prueba pero el barco enseguida reaccionó.

Largamos en la segunda tanda –la primera fue la clase sin spi- echando un borde hacia la costa para no ir en popa redonda y la cercanía de la costa pagó. Caminábamos mucho más que los demás. La gran mayoría de la flota se había desplegado en abanico encendida en coloridos spis río adentro y la calma a la altura de Nuñez les fue fatal. Nosotros no dejamos casi nunca de caminar. En algún momento sólo a camalote llevados apenas por la bajante y generando nuestra propia brisa, pero caminábamos mientras el grueso de la flota estaba detenida en el tiempo, con los pétalos marchitos de sus spinnakers como testigos de su frustración.

Entretanto, íbamos defendiendo a capa y espada -literalmente a caña y spi- nuestro suave camino de los avances de los pocos barcos más grandes que habían elegido la costa también, y que, habiendo largado después, nos venían alcanzando amenazando con pasarnos por barlovento y desventarnos peligrosamente.

Cada vez que algún grandote se acercaba le orzábamos lo más que permitía el globo sin pinchar, y les hacíamos ver con claridad quién mandaba en ese corredor! Lo fuimos haciendo bien. Ninguno nos pudo desventar. Los obligábamos a derivar.

No nos animamos a acercarnos demasiado a la costa por temor al socaire de barlovento que podían producir los edificios tupidos al llegar a la altura del puerto, sobre todo porque hacía bastante calor. Así que en cierto punto trabuchamos para mantenernos a distancia.

Cuando de pronto, por delante de nuestro spi, pudimos ver un par de barcos mucho más pegados a la costa todavía, que se deslizaban airosos al doble de nuestra velocidad, ganando más y más distancia, como si estuvieran corriendo otro día y en otro lugar. Y sí ... la costa pagó. Y cuanto más a la costa ... más pagó.

Habiendo dejado Núñez atrás, en el peor momento de calma que nos deparó el día, vimos venir por popa al inconfundible casco verde del Viva Zapata a todo spi haciendo bigotes de espuma con la proa. Nos pasó como si fuéramos un espeque y desde ese momento sólo le vimos la popa hasta que no lo vimos más.

Pero a nosotros también nos llegó la brisa que trajo al PK22 desde atrás. Trabuchamos otra vez y empezamos a deslizarnos con agilidad. El viento por momentos se iba a un descuartelar, y amenazaba con hacernos bajar el spi. Lo aguantamos y por fin se estableció de un través y nos fue empujando sin prisa pero sin pausa hasta cruzar los canales de acceso al Puerto de Buenos Aires, que fueron quedando bien, bien atrás.

Y así fue que, concentrados en el spi, llegamos a la altura de la costa de Bernal, donde eché ese primer vistazo por popa y el río me sorprendió en technicolor.

La flota venía deslizándose río adentro detrás del Gringo y el espectáculo por momentos me hacía perder la concentración.

Cada pequeña distracción mía en el timón obligaba a Héctor a hacer magia con la escota y la braza. Atenta timonel! La mirada al frente fija en el borde de ataque del spi!

Empezamos a ver los pocos barcos que nos aventajaban trabuchando en algún punto en nuestra proa, más allá, y nos desesperamos por avistar la boya hasta que finalmente, se nos entregó. Ahí estaba, inmóvil y aun así esquiva, ahora la veo, ahora no, nuestra primera meta a la espera de nuestro baile a su alrededor.

Unos cables antes de llegar a la boya, nos alcanzó el Canuto Rex, sorprendido de encontrarse con un grumete en su proa. Cuando nos pasó, me monté en sus olas en barrenadas que nos hicieron chillar de la alegría de navegar aunque sea por unos segundos a un par de nudos más.

Preparamos cuidadosamente la maniobra para montar la boya: había que trabuchar el spi sin perder tiempo ni velocidad, ni llevarnos puesta la boya ni desinflarlo ... y lo logramos en forma impecable!

Después de la trabuchada ... la pierna final. Se veía la línea de llegada perfectamente delimitada por la boya a babor y la lancha a estribor, y elegimos cruzarla pegados a la boya, que estaba más cerca y nos daba algún segundo más de oportunidad.

Con la boya en la mira, el spi bien establecido, la emoción de estar por llegar, la certeza de que no había arribado todavía ningún barco de nuestra serie y que la jornada en el agua nos pertenecía ya, levanté la vista hacia el cielo por primera vez ...

El malón de nubes negras que venía galopando desde el suroeste era el anuncio de lo que se iba a venir.

Miré la boya, miré el pampero y miré hacia atrás. Supe que nosotros llegaríamos a la boya mucho antes que el pampero, pero que la flota, con todo el paño izado, iba a ser azotada por el temporal. El corazón me latió a mil entre el alivio porque zafábamos, la emoción por la proximidad de la línea y el temor por los demás. No tenía que perder concentración.

A pesar de mis distracciones, el Gringo estaba decidido a llegar, y así cruzó la línea pegado a la boya y rodeado de un par de barcos mucho más grandes que él, cargados de tripulación, asombrados de tenernos entre ellos como un par.

La pitada que saludó nuestro arribo fue la consagración del esfuerzo después de casi 6 horas de timonear y trimar.

Felices por nosotros y preocupados por los demás, arriamos finalmente el globo que nos acompañó desde la largada y entramos a puerto sin novedad.

Atrás de nosotros ... entró el pampero. Como calculando el momento, nos permitió amarrar, arranchar, guardar bien dobladas las velitas, poner la carpa y saltar a tierra. Con los sacos de agua puestos y los bolsos en la mano, comenzamos a bordear el espejo de agua para ir desde la marina hasta el club house cuando reventó. Cortinas de agua, truenos, viento, la furia de la naturaleza desatada por un tiempo que no fue largo pero que tuvo sabor a eternidad. Al Gringo le perdonó la vida, pero a nosotros nos empapó!

No quiero ni pensar cómo la pasaron los ciento treinta de atrás.

Los que estaban próximos a la llegada se negaron a achicar paño para no perder ni un segundo en su chance de clasificar. Varias tumbadas fueron el precio de esa combatividad.

Los que estaban todavía lejos de llegar, arriaron paño y muchos aguantaron a motor, perdiendo su oportunidad.

Todos llegaron a puerto sin novedad. Algunos con pitada de arribo. Otros fuera de regata. Pero nadie se quedó atrás.

El Náutico Quilmes nos esperaba con su habitual hospitalidad. Hamburguesas y cervezas para todos! Música, amigos, anécdotas y la lluvia tras el cristal. Ya a resguardo ... qué lindo que es ver llover!

La noche fue de fiesta y más fiesta, como las que el CNQ sabe hacer.

Fabián/Fusa al micrófono con su eterna sonrisa y su buen humor.

Sorteo de regalos. No saqué nada, para variar.

Entrega de premios: Juan, Nico y Ale entregando copas a los que resaltaron en su performance. Las correcciones de la fórmula que equiparan sabiamente las chances de los barquitos nos otorgaron un segundo lugar en la Serie E y un segundo lugar en la clase Dobles.

Y canilla libre y pizza y se armó el baile que duró hasta el amanecer. Andy, Amadeo y Otto con los daikiris a los que no le escamoteaban el ron.

Afuera, el espejo de agua del CNQ estaba erizado de mástiles despuntando un merecido reposo. El reposo de ciento cincuenta guerreros que vencieron la calma y el temporal.

El reposo de ciento cincuenta mariposas technicolor.

(*) Nota de la autora: Sí, lo corregí. Es spi!


RIO DE LA PLATA


Por Fernando Campos Aicua

 

Río de la Plata… en tus aguas amigas hay un pedazo, quizá el mejor, de mi vida.

Tus amplios horizontes lo fueron de un mundo maravilloso, donde se iniciaron en la realidad mis anhelos de los años niños. Bajo tu sol de verano se pigmentó mi epidermis. El mazazo de tu marejada, la pesadez enervante de tus calmas, el rebencazo de tus granizos, son escuela de carácter y temple de energías. Y amé a la Naturaleza, y aprendí a interpretar su armonía en los atardeceres serenos, cuando el sol se hunde tras la angustiosa silueta de San Fernando enrojeciendo el Poniente, tiñendo de cobre fundido los bordes de las nubes y acariciando el Oriente con violeta y azul oscuro. Cuando las aguas quietas tendieron ante mí su policromía de tarjeta postal y la atmósfera trajo rumores inverosímiles: una risa femenina o el runrunear de una draga apenas visible en la distancia, comprendí tu belleza sobria. Escuché el chapotear de las aguas al cortarse en la proa y su encanto me inspiró el tesoro del silencio.

Las primeras veces que crucé tu cauce, ¡tan amplio!, al ver dibujarse en el horizonte las barrancas uruguayas se hinchó mi pecho con la sensación grandiosa de los descubridores. En las noches de crucero, rizando mayor, oí zumbar tus vientos en la jarcia y me hundí a horcajadas sobre un botalón en tu marejada, al arriar el volante.

Me derrotaste a veces y no me avergüenzo, que en tus aguas no es humillación ser marino de agua dulce. Quizás alguna vez apreté los dientes y te escupí una blasfemia, devolviendo la cachetada de tus rachas cargadas con jirones arrancados a las crestas. Pero me reconcilié contigo tan pronto como tus luces protectoras me guiaron a puerto, y allí, fondeado, arriado el paño, me tiré, roto y ufano, sobre las pilchas, cara al cielo, mientras silbaba el viento y rompía el mar allá afuera.

Sé que hay quien te desprecia, quien reniega de tus aguas porque son turbias y no tienen la femenil belleza de los ríos azules ni la poesía de sus márgenes serpenteantes. No importa. Alguien te comprende, y te admira, y te quiere. Porque eres hijo de esta tierra y simbolizas su raza. Tu belleza es la melancólica, llana e interminable de las pampas. Tienes la mansedumbre de la china perezosa, cuando en las tardes de verano apenas te riza una brisita norte, y un cielo sin nubes, azul profundo, palidece en el horizonte al acariciarte.

Mas también te castiga duro el pampero... ¡Hunde! sus crueles espuelas en tus robustos ijares de cimarrón criollo.

Y entonces te encabritas furioso, agitas tus crines, ¡lanzas! el golpetazo salvaje de tu marejada.

Las rachas desflecan tus olas opacas, un malón que corre, las lanzas en alto, las crenchas al viento, las fauces rugientes, al asalto del barco o la costa, y rompe en las bordas o rocas haciéndose espuma. Entonces no hay quien de ti se ría. Marinos curtidos en descubrimientos sintieron tus furias, y al llamarte Dulce te llamaron Mar.

Tu noble pecho está salpicado de las medallas verdes con que los hombres premiaron los barcos que hundiste. Guarda los tesoros épicos de las hazañas, que en él grabaron las quillas de Brown, de Buchardo, de Espora... Y otros anónimos héroes que cayeron y cobijaste en tu seno.

Por eso te quiero… Porque eres noble, y fuerte, y hermoso. Porque tus aguas tienen el bronce de las almas fuertes y las voces claras. Dorado cuando el sol las contempla en calma.  Oscuro verdoso, listado de espuma, cuando las legiones ocultan el firmamento y las rachas hercúleas, del sudeste o del pampero disparan trabucazos de agua y granizo contra los rostros ceñudos de los marineros. Porque sos como el duro tala, y el cóndor andino. Porque tenés algo de criollo, de la tristeza pampera, del redomón arisco... De quichua, de gaucho, de inca, de andino… ¡Algo del gusto chúcaro del mate amargo!

Por eso te quiero. . . Por noble, por grande. ¡Río macho! ¡Río de la Plata!

 

Cuento perteneciente al libro “Cuentos del Río de la Plata” de Fernando Campos Aicua  ( 1904-1998 ) publicado por Ediciones del Pulpo Negro. El libro fue reeditado con contratapa escrita por Andrés Cosarinsky Campos (22 años, nieto del autor), quien seleccionó también las fotos

María Inés Campos, hija del autor, nos autorizó su difusión por gestión de Pepe Fiorito que se emocionó al leer este cuento y quiso compartirlo con todos los nautas.

 

CUANDO EL RIO SUENA ...

Dicen las olas ...

... que un antiguo bajel bucanero que antes era conocido como "el María Celeste" porque solía aparecer con su cubierta deshabitada, ahora es llamado "Caleuche", la nave de los locos ... aparece y desaparece......



LA TIERRA SIN MAL

Ernesto Betbeze cuenta en su nuevo blog "Velero Guaraní", con palabras y con imágenes, su búsqueda de la Tierra Sin Mal. 

" ... en estos meses de primavera del 2007 surgió la idea de conocer el agua dulce que nos rodea ... Buenos Aires es un puerto fluvial, el agua que lo baña recorre miles de kilómetros para llegar hasta el mar, no sin antes armar como fiesta de despedida este ancho mar dulce que llamamos Río de la Plata ... Este proyecto consiste en visitar la fuente, el casi origen de parte de las aguas que nos miman y a veces nos golpean ... nos llevan , nos traen ... y hasta nos hace crecer el deseo de dejarlas, y entrarnos en el mar ...

El Río de la Plata, es solo el enorme tronco, de un hermoso árbol ... que se llama ... Cuenca del Plata ... Por eso estamos elaborando este viaje... a aquellos nacientes espacios de nuestra cuenca.

Al barquito le pusimos como nombre Guaraní ... pues guaraní es el nombre del territorio que vamos a recorrer, a conocer ... para amarlo aún más ..."


http://veleroguarani.blogspot.com/


DETALLES


Los Buenos Detalles Náuticos
Me enseñaron ...

... que hay que enjuagar con abundante agua dulce todo lo que haya estado en contacto con agua de mar al regresar al río. El agua de mar endurece y produce olores desagradables en telas y cabos, los pudre y percude casi todos los elementos del barco. No olvidar lo que está dentro de la cabina pero se mojaron!


Me enseñaron estas cosas ... y muchas más!


FRASE DEL DIA

Vieja madera para arder, viejo vino para beber, viejos amigos en quien confiar, y viejos autores para leer.(Alpargata. Cibernáutica)