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UNA DE DUMAS Y FIRPO - por Horacio Estol

Del inagotable archivo de don Hugo W. Barzola




Año XII, nro. 1121, 13 de febrero de 1947
 "IGUAL A VITO DUMAS NO HAY OTRO ... – DICE FIRPO" 

Por Horacio Estol


 Una visita al famoso navegante solitario, en compañía del toro salvaje de las pampas mientras el Lehg II descansa, Vito Dumas sigue trabajando ...


 Hace dos semanas, cuando llego Vito Dumas, yo no estaba en Buenos Aires. Recién unos días después pude saludarlo por teléfono, y quedamos citados para encontrarnos una tarde en el Club Náutico Buchardo.
Luis Angel Firpo, que estaba al tanto de la cita, me propuso :
• Oiga ... Vamos juntos.! Yo también quiero saludarlo. ¡Es un gran muchacho! 
Así fue como llegamos una tarde de este inseguro verano, bajo un apropiado sol rajante, hasta el Náutico Buchardo, donde el Lehg II, desarbolado y en tierra, nos recibió en la intimidad del astillero.
Allá arriba, sobre cubierta, aparece primero el hijo de Dumas. Después, el mismo Vito, desde la cámara, grita :
• Ya voy, enseguida ... Estoy con todo este lio ... – y la voz se extingue con una protesta. 
Después aparece, con el recio torso descubierto, la gorra de larga visera protectora, y la sonrisa de toda la vida :
• ¿Viniste? ... Mira, recién hoy sacamos el Lehg del agua …  !Firpo!!! ...



Desciende del barco con la agilidad de un trapecista. Unos segundos mas, y entonces si abrazo fuerte recuerda otros abrazos anteriores, que rubricaron cada vez el final de alguna tremenda aventura.
Firpo, con sus pocas palabras de siempre, resume todo su afecto en otro abrazo cordial. Después buscamos un lugar a la sombra – a la vista del Lehg II – y charlamos largamente.
• Creí que te iba a recibir en Nueva York – le digo -. Fijate que cuando supe la la noticia de tu partida no lo podía creer. En 1943 me habías dicho que ya no estabas para aventuras ... ¿Te acuerdas? 
• Me mira con aire sorprendido. 
• - ¡No! ¿Te dije eso? No importa. Ya sabes lo que pasa al final de estos tremendos viajes ... Después, a medida que corre el tiempo ... Bueno, pero es mejor hablar de otra cosa ... 
¿Hablar de otra cosa con Dumas cuando el Lehg II está allí, a la vista, apuntalado con la proa hacia el agua, como si en cualquier momento fuese a empezar de nuevo? ...
 De lejos y de cerca
 Hay una breve interrupción.
Una familia que llega al club saluda a Dumas; el mas pequeño de los pibes se lo queda mirando con la maravillada expresión de quien contempla un milagro, mientras Dumas sonrie paciente y deja que el curioso complete, desde abajo, su investigación inolvidable.  Después, algún día, al pibe le resultara legendario este recuerdo ...
Hay preguntas, como siempre. ¿Quién no le hace preguntas a Dumas? Y una señorita, que quiere llegar más al fondo de la cuestión, averigua :
• ¿Y de noche, como hacia? 
Dumas explicaba pacientemente. Después cuando nos quedamos solos, comenta :
• Las cosas que uno tienen que oir ... En Cuba, una vez me preguntaron si fondeaba el barco por las noches. ¡Fondear con cuatro mil metros de profundidad! ¿te das cuenta? Y otro me decía : "Y con la comida, ¿cómo hace?" 
Entonces se recuerda aquella terrible odisea cumplida por Dumas, desde la bahía de Nueva York hasta las Canarias, cuando se agotaron las provisiones y el tuvo que afrontar la despareja lucha de uno contra cuatro, porque estaba solo frente al mar, el hambre la sed y la debilidad creciente de su organismo.
Hay que estar dentro de la cámara del Lehg II, hay que caminar inclinado en el breve espacio libre que deja la cucheta, hay que sentir la tremenda soledad que perdura encerrada ahí adentro, para comprender como es inútil que intentemos imaginar el verdadero tamaño de estas repetidas y excepcionales aventuras de nuestro navegante solitario.
Una cosa es de lejos y otra es de cerca. Todas las palabras se quedan cortas para revivir esos trances. Y no nos hagamos ilusiones, porque el solo, solamente el, sabe las cosas que ha pasado. Y hasta resulta inútil que las cuente, por mas que, a veces, sus palabras nos hacen creer que llegamos hasta el fondo de su costosa experiencia. Pero no es verdad. No puede ser verdad.
Hasta su amor por el barco se nos escapa en toda su intensidad, porque va más allá de navegar en el, de cuidarlo y saberlo capaz.
• Es cierto – me dice -. Tenes razón...!. El barco debía haber quedado aquí después del viaje de 1943 ... Yo hubiera preferido que se quedara, y sobran razones para documentarlo. Es un barco construido con maderas argentinas, y es una expresión elocuente de nuestra industria náutica. Por eso, viejo, es una vergüenza que yo mismo diga que me lo quisieron comprar por diez mil dólares en Cuba, porque parece que le hago propaganda. En todo caso, bastaría con recordar los records mundiales que ha conquistado .... 
 ¿Divorcio?
 Mira al Lehg II, como solo lo puede mirar el :
• Por eso me duele pensar que voy a tener que divorciarme de el ... 
• Bueno ... Son tantas cosas ... ¿Para que hablar? 
Pero tiene razón Dumas. Si el Lehg II estuviese fondeado en Dársena Norte, a la vista de todos los que van a pasear en auto por los muelles, nadie pensaría que al barco hay que pintarlo, cuidarlo, etc. Y que un hombre debe estar unido a el, habituado a sus mañas, pendiente de sus caprichos, dándole su tiempo y sus preocupaciones. Nadie pensaría en eso. Pero todos dirían lo mismo, y lo dirían con un poco de orgullo : "Mira, ese es el Lehg de Vito Dumas ..." Y ese poco de orgullo colectivo no estaría mal, porque todos sabemos que lo ha que ha hecho ese barquito criollo por los mares del mundo, ningún otro barco lo ha hecho ...
• ¿Y ahora, entonces Vito? 
• Que se yo ... 
• No, me refiero al presente inmediato. Supongo que no se quedará el Lehg II en este astillero. 
• ¡Oh, no! ... Ahora ... 
Ahora, Dumas piensa colocarle un motor auxiliar. Luego hará un viaje a Punta del Este, donde ha sido designado juez en una de las regatas que se han de correr próximamente. Después ...
• Un motor auxiliar para facilitar la maniobra de entrada a los puertos. Si lo hubiera llevado en este viaje ... 
 Frente a la meta
 De haber llevado ese motor auxiliar durante este último viaje, Vito Dumas hubiera podido fondear en el puerto de Nueva York, el 17 de junio del año pasado ...
Ya sabemos lo que fue esa peripecia dramática del Lehg II, que navegaba durante días entre Atlantic City y la bahía de Nueva York, que llega a una milla de la estatua de la Libertad, que deriva angustiadamente durante veinticuatro horas en el canal Ambrosse ...
• Me vieron..!, te aseguro que me vieron – repite el -. Pedí remolque desesperadamente. Hice la señal de SOS con el cuerno de bruma, fui y vine inutilmente entre los pescadores de Atlantic City ... 
En el canal Ambrosse, donde se encauza un tráfico marítimo de acceso al puerto de Nueva York, Dumas pasa horas terribles. A cada instante corre peligro de ser chocado por los barcos que aparecen en medio de la niebla. Llega un momento en que debe valerse de un remo para enderezar al Lehg II, que se ha cruzado en el medio del canal ...
Pero las corrientes lo vencen poco a poco, tirándole hacia el océano. Ya no es posible regresar a Cuba; y no tiene mas remedio que lanzarse a una inesperada travesía atlántica, casi agotados los víveres y el agua en ese momento.
Esa fue, en pocas palabras, la durísima aventura de este viaje.  Después no faltarían otros momentos duros, es cierto, pero ninguno como aquel, cuando tuvo que darse por vencido con la meta a su alcance.
Y esto de darse por vencido es una manera de decir, porque todo lo que sucedió mas tarde, hoy le vale como una victoria sobrehumana de resistencia física y carácter, de modo que el aparente fracaso frente a Nueva York pareciera como un pretexto del destino, para que barco y capitán se superasen en una aventura que escapa de la náutica para incorporarse a la leyenda ...
Mas yo hago hincapié en ese futuro motor del Lehg II.
• Porque eso quiere decir – razono – que estas preparando al barco para que, cuando llegues a un puerto la maniobra sea ... 
Vito me interrumpe con un gesto, y corrije :
• Estoy preparando al Lehg II para que, cuando llegue a un puerto, sea el que sea quien este a bordo, pueda hacer una maniobra que ... 
• ¡Vamos! – protesto. 
Dumas se encoje de hombros. Después, como si de verdad le resultara tremendo imaginar lo dicho, termina :
• No se ..., no se ... ¡!
Alguien lo llama. Tiene que volver junto al Lehg, para continuar la tarea, y nos despedimos.
Alejándonos, Firpo, con su tono reflexivo de siempre, hace una breve acotación definitiva :
• ¿Sabe? – me dice -. Estaba pensando que - dos como ese no hay , ¿eh?- ... Y a mí, que no me gustaban ni los barcos que tienen pileta de natación ... 
Tiene razón Firpo. No hay dos como Vito Dumas ... Pero nosotros ya nos hemos tomado tanta confianza con su valor, que nos resulta cosa de todos los días ...
Y si mañana se marcha otra vez, parecerá lo mas natural del mundo. Como si alguien lo hubiese estimulado alguna vez para hacer todas las cosas que lleva hechas.


PUERTOS Y BARCAS: Francisco Travieso


ARTE NAUTICO - PUERTOS Y BARCAS
En 2004 la UCA realizó una exposición de arte relacionado con los puertos y las barcas, exhibiendo obras de grandes pintores.
Gracias al aporte de Yudina, encontramos esta perla que presentamos en entregas. Esperamos que la disfruten!

Publicado por la Pontificia Universidad Católica Argentina
Pabellón de las Bellas Artes
Auspicia Secretaría de Cultura - Presidencia de la Nación






Composición con barcos, 2001 Los hombres del río, 2001 El hombre del lago Leman
Témpera, 41 x 16 cm Témpera, 41 x 16 cm Témpera, 41 x 16 cm


Francisco Travieso. Nació en Buenos Aires en 1942. Precozmente iniciado en el dibujo y la pintura, en 1955 participa en el Salón Nacional de Estudiantes. Se gradúa de abogado en la Universidad Nacional de Buenos Aires. En 1973 viaja a Europa recorriendo España e Italia. La pintura ocupa todo su tiempo. Se detiene en las ciudades de la Provenza. Establece su taller en Av. Rivadavia 2009, esquina Ayacucho junto con Páez, uniéndose luego con José Ferrari. En 1982 expone en el Instituto Iberoamericano de Cultura ICI, Madrid. Viaja a Madrid, recorre España. En 1983 el Estado Nacional edita un sello postal reproduciendo su obra “El Congreso iluminado”. En 1986 expone en Galería Palatina, Buenos Aires. Su estrecha vinculación con dicha Galería continuará con las exposiciones que realiza en 1988, 1990, 1992, 1994, 1996, 1998, 2000 y 2002. En 1987 viaja a España. Recorre Galicia. En 1990 se instala en su actual estudio de la calle Juncal. Desde 1994 viaja todos los años a Ginebra, donde reside su hija mayor.

PUERTOS Y BARCAS: José Rosso

ARTE NAUTICO - PUERTOS Y BARCAS

En 2004 la UCA realizó una exposición de arte relacionado con los puertos y las barcas, exhibiendo obras de grandes pintores.

Gracias al aporte de Yudina, encontramos esta perla que presentamos en entregas. Esperamos que la disfruten!

Publicado por la Pontificia Universidad Católica Argentina

Pabellón de las Bellas Artes

Auspicia Secretaría de Cultura - Presidencia de la Nación

http://200.16.86.38/uca/common/grupo50/files/catalogos-desplegables/06_puertos_cat.pdf


José Desiderio Rosso
Del Riachuelo, 1945
Oleo sobre car tón, 52 x 68 cm
Colección Privada

José Desiderio Rosso. Nace en Buenos Aires el 13 de septiembre de 1898, y muere en la misma ciudad el 15 de abril de 1958. Autodidacto. Fue uno de los fundadores de la Sociedad de Arte Impulso. Su obra artística estuvo básicamente dedicada a mostrar los rincones característicos de La Boca (su barrio natal) y sus costumbres.


PUERTOS Y BARCAS: Eugenio Daneri

ARTE NAUTICO - PUERTOS Y BARCAS

En 2004 la UCA realizó una exposición de arte relacionado con los puertos y las barcas, exhibiendo obras de grandes pintores.

Gracias al aporte de Yudina, encontramos esta perla que presentamos en entregas. Esperamos que la disfruten!

Publicado por la Pontificia Universidad Católica Argentina

Pabellón de las Bellas Artes

Auspicia Secretaría de Cultura - Presidencia de la Nación

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Eugenio Daneri
Atardecer en el Riachuelo, 1957
Oleo, 60 x 80 cm
Colección privada


Eugenio Daneri
Atardecer en el Riachuelo, c. 1940
Oleo sobre tabla, 60 x 78 cm
Colección Privada


Eugenio Daneri
Viejo Muelle, 1943
Oleo sobre tela, 60 x 76 cm
Colección Privada


Eugenio Daneri
Marina, 1957
Oleo sobre tela, 50 x 60
Colección privada

Eugenio Daneri. Nace en Buenos Aires el 25 de junio de 1881 y muere en la misma ciudad el 29 de junio de 1970. En el Programa Estímulo de Bellas Artes, fue discípulo de Sívori, De la Cárcova y Della Valle. Expuso de modo personal en el Salón Nacional desde 1911, obteniendo su primer premio en el año 1915. Se destaca como figurista y paisajista urbano, tratando temas del Puerto de La Boca, la Isla Maciel, el Riachuelo de Buenos Aires y la costa de San Isidro. Ha recibido numerosos premios, entre ellos: Primer Premio Salón Nacional y Diploma de Honor de la Exposición de París en 1943; Premio Palanza, 1948; Premio Senado de la Nación, 1965, entre otros. Su obra se halla representada en el Museo Nacional de Bellas Artes, en el Museo Municipal de Buenos Aires y en los Provinciales de La Rioja, Córdoba, Santa Fe y La Plata.

PUERTOS Y BARCAS: Romulo Maccio

ARTE NAUTICO - PUERTOS Y BARCAS

En 2004 la UCA realizó una exposición de arte relacionado con los puertos y las barcas, exhibiendo obras de grandes pintores.

Gracias al aporte de Yudina, encontramos esta perla que presentamos en entregas. Esperamos que la disfruten!


Publicado por la Pontificia Universidad Católica Argentina

Pabellón de las Bellas Artes

Auspicia Secretaría de Cultura - Presidencia de la Nación







VELA
De Rómulo Maccio
Acrílico sobre papel
30 x 20 cm
Colección privada


Rómulo Maccio. Pintor y artista gráfico argentino, nace en Buenos Aires el 29 de abril de 1931. No inició su formación de manera sistemática; artista autodidacto, a los catorce años ingresó como aprendiz en una Agencia de Publicidad. A partir de allí realiza trabajos gráficos, escenográficos y de decoración teatral. En el año 1956 monta su primera exposición de pinturas en Buenos Aires. Asimismo participó de numerosas muestras colectivas en el país y en New York, Lima, Edimburgo, Estocolmo, Caracas, Bogotá, México y Montevideo, entre las cuales figuran: Ver y Estimar; Ciento cincuenta años de Arte argentino; Salón de los Críticos; Dinamix; Palanza; en dos Bienales de París; en una de San Pablo; Nueva Figuración, para la OEA en Washington, entre otras. Se ha hecho acreedor de numerosos premios como: De Ridder en 1959; Chantal en 1959; Segundo del Instituto Torcuato Di Tella en 1961; Cuarto de la Bienal Panamericana de Córdoba, en 1962; el Premio Guggenheim en 1964 y el Gran Premio de Honor de pintura en el Salón Nacional de Artes Plásticas en 1967. En el año 1962 el Fondo Nacional de las Artes le otorga una beca para viajar y recorrer Europa, en donde perfecciona sus técnicas y adquiere mayor identidad. Está representado en numerosas colecciones nacionales y del extranjero, así como en el Museo Nacional de Bellas Artes de Buenos Aires y en el Museo de Arte Moderno de Bélgica, entre otros. En agosto de 1987 expuso en las Salas Nacionales de exposición de Buenos Aires, diecisiete pinturas de considerables dimensiones producidas entre los años 1984 y 1987.


PUERTOS Y BARCAS: Horacio Butler

ARTE NAUTICO - PUERTOS Y BARCAS

En 2004 la UCA realizó una exposición de arte relacionado con los puertos y las barcas, exhibiendo obras de grandes pintores.

Gracias al aporte de Yudina, encontramos esta perla que presentamos en entregas. Esperamos que la disfruten!

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Horacio Butler
El Puer to
Oleo sobre tabla, 18.5 x 25.5 cm
Colección privada

Horacio Butler. Nace en Buenos Aires, el 28 de agosto de 1897, donde fallece el 17 de marzo de 1983. Estudió en la Academia Nacional de Bellas Artes y viajó a Europa en 1922, donde se perfeccionó en Alemania, Italia y Francia, atendiendo en París los talleres de André Lothe y Otón Friesz. Ha realizado escenografías para los teatros Colón de Buenos Aires y Scala de Milán. Está representado en el Museo Nacional de Bellas Artes, en los provinciales de La Plata, Santa Fe, Córdoba, Brooklyn, entre otros. En 1943 fue nombrado miembro de la Academia Nacional de Bellas Artes y jurado permanente del premio Palanza.

En sus últimos años se dedicó al tapiz destacándose uno que se encuentra en el Museo del Vaticano (1973) y el “Cristo Pantocrátor” (1977), de la Iglesia Niño Jesús de Praga en Acassuso. En 1981 se le otorgó el premio Konex de brillantes.


PUERTOS Y BARCAS: Adalberto Barbosa

ARTE NAUTICO - PUERTOS Y BARCAS

En 2004 la UCA realizó una exposición de arte relacionado con los puertos y las barcas, exhibiendo obras de grandes pintores.

Gracias al aporte de Yudina, encontramos esta perla que presentamos en entregas. Esperamos que la disfruten!

Publicado por la Pontificia Universidad Católica Argentina

Pabellón de las Bellas Artes

Auspicia Secretaría de Cultura - Presidencia de la Nación

http://200.16.86.38/uca/common/grupo50/files/catalogos-desplegables/06_puertos_cat.pdf




Adalberto Z. Barbosa
El remolcador, 2003
Oleo sobre hardboard, 60 x 40 cm

Adalberto Z. Barbosa. Nació en La Plata en 1940. Atraído por la pintura desde su infancia, inició su formación en la Escuela Superior de Bellas Artes de la Universidad Nacional de La Plata, universidad en la que también se recibió de abogado y posteriormente, de licenciado en Ciencia Política. Ha realizado muestras individuales en la Galería Zurbarán y en la Fundación BankBoston, y colectivas en la Colección Alvear, en el Palais de Glace, en ArteBA, en Meridian House (Washington), en Gremillion Gallery (Houston) y en el Woodruff Arts Center (Atlanta), entre otros.


PUERTOS Y BARCAS: Manuel Larravide

ARTE NAUTICO - PUERTOS Y BARCAS

En 2004 la UCA realizó una exposición de arte relacionado con los puertos y las barcas, exhibiendo obras de grandes pintores.

Gracias al aporte de Yudina, encontramos esta perla que presentamos en entregas. Esperamos que la disfruten!

Publicado por la Pontificia Universidad Católica Argentina

Pabellón de las Bellas Artes

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Manuel Larravide
Montevideo,1905
Oleo sobre hardboard, 28 x 36 cm
Colección privada

Manuel Larravide. Pintor marinista uruguayo, nacido en Montevideo el 22 de octubre de 1871; murió en la misma ciudad el 22 de mayo de 1910. Realizó sus estudios en el Liceo de Montevideo y en la Universidad de la República. Inició su

carrera pictórica sin maestros, por lo tanto no tuvo escuela ni fue personal en su orientación; sin embargo, logró por si mismo una figuración que mereció lugar relevante en su tiempo. A los diecisiete años expuso su primera obra, En Panne, con verdadero éxito. Recorrió los mares del sur siendo Guardiamarina de la Escuadra Argentina, efectuando estudios del natural que aprovecharía mas tarde en sus obras. Hizo varias exposiciones en Montevideo y Buenos Aires. Visitó los principales centros artísticos de Europa a donde viajó en dos oportunidades.

Expuso en salones de París, Barcelona, Madrid, etc.

Su producción, muy vasta, abordó la técnica del óleo y la acuarela. Se halla representado en el Museo Histórico Nacional de Bs. As. con los cuadros: Combate de Brown y Revista de la Escuadra Argentina por el General Roca; en el Museo Naval de Valparaíso por la tela La Escuadra Chilena en Montevideo; El Museo Nacional de Bellas Artes de Montevideo posee de este artista: Muelle viejo y La Boca del Riachuelo.

En la Exposición del Centenario celebrada en Buenos Aires en 1910 figuró con la tela Marina.


EFECTOS DEL MAREO - por Hugo W. Barzola

Esto me ocurrió cuando era muy joven (25) y todavía no soñaba con el mar, como después lo hice, es verdad que había tenido un botecito a remos, con el cual me movía por los canales..., sin que hubiera conocido esto que comentamos... En esa época es que había que dotar de comunicaciones a un remolcador que había sido acondicionado como buque de traslado de prácticos en el estuario de B. Blanca, hubo un concurso de precios y resulté elegido..., con lo cual realicé un equipo transceptor de comunicaciones en HF, con las bandas marina.., les digo que aun no existían por lo menos en esa época por aquí el VHF (1960). Coloqué el mismo en la embarcación, instalé la antena, creo que hicimos unas pruebas de carga y de pronto se me comunica que vamos a partir, pues hay que hacer un relevo de prácticos afuera, pues se aproxima una tormenta...!

Recuerdo que no estaba proyectado ese programa en mi agenda, pero la novedad me atraía, por lo que no tuve inconvenientes en acompañarlos y seguir probando el equipo. A todo esto a poco de partir, la tormenta se puso de manifiesto, arbolando un mar cada vez mas picado, recorriendo hasta el lugar que encontramos el primer barco a servir a unas 30 mn. de nuestro puerto de orígen. Entonces con las condiciones dadas el barco fondeó al igual que nosotros, esperando que amainara el temporal. Así pasaron un par de días moviendo en no mucha distancia a los prácticos y en otros momentos fondeado.

Al día siguiente de lo comentado, se presentó nublado pero queriendo abrir, pues había momentos que salía un sol espléndido entre las nubes..., la tormenta parecía también querer apaciguarse, el mar se fue calmando, aunque quedaba una onda de mar de fondo... Esta onda para los que no lo conocen, se ocasiona en el mar después de una tormenta que movío su superfice, la que al tranquilizarse forma por lo general un mar como de aceite, terciopelado muy suave, con una olita cada tanto, que puede tener su buena altura 1- a -4 m. pero espaciada cada 50 o 100 m. . Conozco el mar de fondo por arriba y por abajo, como buzo, ejemplo cuando nos sumergimos desde nuestra embarcación de apoyo, habiendo en el mar mucho movimiento, lamentamos que nuestros acompañantes en la embarcación, tengan que aguantar los 20 a 30 m. que puede tardar nuestro ascenso, pues están como en una cotelera, en cambio el buzo, se sumerge en el mundo del silencio y la tranquilidad... Distinto es con mar de fondo, los de las embarcaciones suben y bajan suavemente con la onda, mientras el buzo que se sumerge se ve ante un mar en movimiento en el fondo de acuerdo a la profundidad..., es como si la ola fuera ahora al revés.

Entonces ese día llega el mediodía, con esa aparente calma y lógicamente la hora del almuerzo.., éramos como una decena de personas y el menú venía con una buena pasta con tuco de pescado... Les puedo asegurar, que como me ha sucedido en alguna lancha pesquera donde he salido y he podido comer con ellos, la pasta y tuco allí preparada, siempre me pareció de primera y para el recuerdo. Para mejor el consejo que dan a los que no son de la tripulación y vienen de tierra, es que tengan siempre el estómago bien alimentado, bueno..., creo que ese día gusté tanto de la pasta, que me llené..., ya habíamos comido el postre y en la sobremesa esperando el café, es cuando empiezo a notar en mí unos efectos que recuerdo haber visto en alguna de esas viejas películas de Chaplín. Parecía que el estómago se me moviera con ese vaivén horizontal de la onda de mar de fondo que recibíamos en el remolcador, ... y que hasta ese momento no le había dado importancia...!

El efecto cuando lo percibí, traté de amortiguarlo, pues ya imaginaba lo que me estaba pasando, así que comencé a respirar hondo, reteniendo un poco la respiración y largando despacio..., algo me calmó, pero el mal se fue acrecentando y de golpe..., hasta el momento, que apenas con la cabeza pude saludar, saliendo al aire libre a la borda, a ver si podía recomponerme... No duró mucho, que al fin tuve que devolver al mar todo el almuerzo, lo que me dejó cansado pero un poco mas tranquilo..., aunque sin saber si podía remitir mas efectos.

La cuestión es que algún amigo del barco me aconsejó que probara un poco descansar en una cucheta que tenían para el descanso, con lo cual aproveché el consejo y me tiré en ella..., al poco tiempo pude conciliar un sueño..., buena siesta que cuando me desperté, otra vez con movimiento en el barco atardeciendo, pero este ocasionado por una vuelta de la tormenta que la misma u otra se avalanzó otra vez, provocando los efectos de primeros momentos. Afortunadamente mi estado y reacción fueron buenos, y no tenía secuelas de la descompostura vivida por lo que enseguida pude olvidar el momento y ver cuando podía regresar a puerto.

El problema es que entonces con fortísimo viento y el mar arbolado, las embarcaciones subían y bajaban unos 4 m. con el peligro de colisionar al abarloarse. La misión era hacer un recambio de prácticos, bajaba el de mar y subía el de puerto, el problema era como hacer ese movimiento..., el barco ya tenía instalada una escala de gato, pero la oscilación de la misma en la marejada hizo que nuestro hombre en la misma desistiera a medio camino, haciendo pensar a los oficiales o contramaestres el medio para solucionar este embarque.

Para ello colocaron la escala o red de desembarco, que habrán visto mucho en las viejas películas de guerra, es esa red cuadriculada de gruesos cabos, que cubre una amplia superficie en la borda de un buque y permite bajar o ascender por ella a varias personas a la vez, teniendo varios puntos de asimiento. Así que se probó con ella. Aunque la maniobra tenía sus riesgos pues nuestra embarcación pese a estar a sotavento del barco, no pudiendo abarloarse debía mantenerse muy ajustadamente cercano, casi un metro, al lado del otro, subiendo y bajando con cierta violencia..., para tomar la red había que esperar llegar a la cima del movimiento, haciendo equilibrio en la borda, apenas sujeto a algún barral, y esperando el momento, calculando en tiempo y distancia el mismo, lanzarse hacia la red y tomándola principalmente con las manos como garras, y procurar afirmar los pies en alguna de las aberturas coincidentes... Uff.. Así, se pudo así cumplir el cometido felizmente, con lo cual yo aprovechando un buque pude volver al puerto de Ing. White , después de casi cuatro días afuera en el mar, en medio de un temporal que se prolongó unos días mas.

Así es que en casi mas de 50 años recuerdo esa principalmente y otra muy difusa, producida por la misma causa, exceso de comida en el estómago, cosa que casi nunca había sido problema en ninguna otra ocasión navegando en calma o en tormenta.

Me parece que no se si calificarla como mareo, pues las consecuencias posteriores a la regurgitación, no me dejaban mas que una sensación de alivio..., y sin problemas para manejarme en una embarcación.

Esa es mi poca experiencia con el tema.

Un brindis con un tecito de ruda, para calmar el estómago...

HWB.


PUERTOS Y BARCAS: Afredo Lazzari

ARTE NAUTICO - PUERTOS Y BARCAS

En 2004 la UCA realizó una exposición de arte relacionado con los puertos y las barcas, exhibiendo obras de grandes pintores.

Gracias al aporte de Yudina, encontramos esta perla que presentamos en entregas. Esperamos que la disfruten!


Publicado por la Pontificia Universidad Católica Argentina

Pabellón de las Bellas Artes

Auspicia Secretaría de Cultura - Presidencia de la Nación

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Alfredo Lazzari
Rincón del Riachuelo
Oleo sobre tela, 20 x 25 cm
Colección privada

Alfredo Lazzari. Nacido en Luca, Italia, el 25 de mayo de 1871; murió en Buenos Aires el 26 de junio de 1949. Estudió en las academias de bellas artes de Luca, Florencia y Roma.

Radicado en la Argentina en 1897, se dedicó a la enseñanza y a la práctica de su profesión de pintor, así como también al grabado y a la cerámica. Fue maestro y compañero de Miguel Victorica, Fortunato Lacámera, Quinquela Martín y otros

artistas argentinos. Expuso en el Salón Nacional en 1938 y 1942. El grupo de pintores de la Boca tuvo su origen en la obra precursora de este artista, quien ejerció gran influencia

entre los aficionados y formó una verdadera escuela pictórica en esa pintoresca zona de la ribera de Buenos Aires. En sus obras puede percibirse su gran amor hacia las callecitas y patios del barrio popular de la Boca. Sus temas, rincones urbanos, silenciosas callejas, paisajes, se reflejan en sus trabajos con paleta armoniosa y recatadamente melancólica, nostálgica y poética. Sobresale por el tono costumbrista, pero hondo. Se halla representado en museos de bellas artes de Buenos Aires, La Plata y Tandil.


HOMENAJE A ANTOINE DUGUET - por Jorge Gonzalez

Adiós a Antoine Duguet y su Moustique.



En estos días se cumplieron cinco años de la desaparición en el mar argentino, del navegante francés Antoine Duguet. Para los que lo conocieron y supieron de los hechos, y para los que no tuvieron el gusto, quería recordarlo con esta pequeña nota que escribí en su momento.



Conocimos a Antoine Duguet allá por marzo del 2005 en Ilha Grande, cuando llegó a vela con su pequeño Moustique y tomó una boya a pocos metros de nuestro Joaquina.

Se sorprendió mucho cuando lo saludamos en francés y con toda ingenuidad preguntó "cómo sabé que soy fgancés si no tengo la bandega?". "Por el enorme FRA 199 que llevás en la vela" (risas).

Luego de las primeras cervezas nos confesó que al principio decía que era venezolano porque le habían recomendado ocultar su condición de europeo para evitar robos en Brasil.. Y más adelante lo vimos con total caradurismo contar lo linda que era su 
Caracas natal, sin abandonar su acento típico de Jaques Cousteau.



Antoine era un joven ingeniero matemático de Brest, incómodo con la idea de que en Francia todo su destino estuviera tan previsto, que inspirado como tantos en Moittessier, Poncel y otros, se largó al mundo en su Pogo 6,50 m., un hermoso Mini Transat.



Fiel a su estilo pistero, cuando cruzó de Cabo Verde a Bahía, embarcó a una amiga que lo acompañaba y a varias cosas pesadas en el barco de un matrimonio amigo y se reencontraron todos en Salvador. Cruzó en diez días y con cuarenta litros de agua. Quería hacerlo solo ... y rápido.



Era un tipo tan abierto y respetuoso de las culturas, que a los tres meses de estar en Canarias hablaba perfecto español y en poco tiempo de estar en Brasil, no solo hablaba muy bien portugués, sino que ya cocinaba con aceite de "dendé", dominaba el arte de la feijoada y los saltos de la capoeira. Antes de salir para Uruguay nos pidió que le enseñáramos a tomar mate para llegar entrenado.



Navegamos en su barco, en el nuestro, escalamos morros, buceamos con arpones para buscar la cena y compartimos infinitas charlas regadas con cachaça, pero de lo que más hablamos fue de una idea en común: ir a Ushuaia en el verano. Nosotros nos demoramos con los arreglos de nuestro barco, pero él bajó sin mayores problemas.



Una tarde, en la víspera de la despedida, le hicimos una lista de amigos para visitar en los próximos puertos, y en todos los casos se supo hacer querer de inmediato. También nos hicimos algunos regalos. Le dimos unos cabos, unas cartas y una manija de molinete que le encantaba. El nos regaló la pantalla reflectora de radar que tenemos en un obenque y el salvavidas herradura naranja con la inscripción "Moustique-Brest" y bromeó "si total voy solo. ¿quién me lo va a tirar?"



Antoine se perdió en el mar alrededor del 10 de marzo.

Habiendo recorrido toda la región fueguina durante los meses de verano, emprendió la vuelta con la idea de ir a Brasil y seguir para el Caribe, el Pacífico, las Marquesas el sueño de todo navegante francés. Salió de Punta Arenas con destino a Puerto Deseado el 3 de marzo, los días 4 y 5 hubo un temporal muy fuerte en la salida del Estrecho de Magallanes que lo obligó a protegerse en Cabo Vírgenes. El 8/3 habló con sus padres por el teléfono satelital y les dijo que estaba todo bien. El 9/3 hubo otro temporal más fuerte aún. El 19/3 el Moustique fue avistado por un pesquero a 90 millas al este de Santa Cruz y tenía la puerta abierta, estaba semihundido de proa y no había señales de vida abordo.



Antoine era un excelente navegante, con grandes conocimientos y muy disciplinado. Usaba arnés siempre, así que no podemos saber qué pasó exactamente. Lo que sí sabemos es que muchas veces el mar fue generoso con él, otras veces fue exigente. pero esta vez fue injusto, tremendamente injusto.



El 14 de abril sus amigos de Brest organizaron algo así como "un asado de despedida" en una de sus playas preferidas, donde comieron, bebieron y arrojaron flores, cartas y fotos al mar. Como dice una canción "que cada uno entienda como aguantarse la tacada, solo en la cama de un barco o en brazos de alguna mujer".



Nosotros lo seguimos intentando como podemos. Hasta Siempre Antoine!!!



Jorge Gonzalez

http://www.paranauticos.com/notas/yachting/antoine-duguet.htm


PUERTOS Y BARCAS: Eduardo Sivori


ARTE NAUTICO - PUERTOS Y BARCAS


En 2004 la UCA realizó una exposición de arte relacionado con los puertos y las barcas, exhibiendo obras de grandes pintores.
Gracias al aporte de Yudina, encontramos esta perla que presentamos en entregas. Esperamos que la disfruten!



Publicado por la Pontificia Universidad Católica Argentina

Pabellón de las Bellas Artes

Auspicia Secretaría de Cultura - Presidencia de la Nación

http://200.16.86.38/uca/common/grupo50/files/catalogos-desplegables/06_puertos_cat.pdf





Eduardo Sívori
Delta
Acuarela, 20 x 30 cm
Colección privada


Eduardo Sivori. Pintor y grabador argentino, nacido en Buenos Aires el 13 de octubre de 1847; muere en la misma ciudad el 5 de junio de 1918. En 1859, cuando contaba doce años de edad, se presentó para disputar una beca de estudios de pintura en Europa, pero fue rechazado por su corta edad.

Viajó a Europa en 1873 y a su regreso en 1876 promovió la fundación de la Sociedad Estímulo de Bellas Artes, reuniendo en su casa a Alfredo París, Carlos Gutiérrez, Eduardo Schiaffino, a su hermano Alejandro Sívori y al pintor veneciano Aguyari,

para tal fin. Realizó estudios en la Sociedad con Cartón, Aguyari y Romero. De regreso a París, donde residió desde1882 hasta 1891, trabajo bajo la dirección de Jean Paul Laurens, Collin, Hannoteau y Pubis de Chavannes. Hombre de fortuna, pudo consagrar la totalidad de su tiempo y de sus energías al arte. La frecuentación de los talleres de importantes pintores en París y el conocimiento de los impresionistas, contribuyeron a decidir la evolución de su visión y de su técnica, aunque no adoptó la estética y los procedimientos de estos últimos. Los paisajes y figuras de la tierra natal, retratos y composiciones, confirman la calidad de este notable artista argentino.