DONDE ESTA?

CRUCEREANDO


Recalando con Osvaldo Pickel

De movimientos pausados, de hablar suave, de mirada tierna y de pensamientos inocentes, los recuerdos de Osvaldo Pickel cobijan la historia de cada barco y de cada tripulante que transcurrió este río. Su asombrosa manera de amoldarse al barco revive en nuestra imaginación la leyenda del centauro. Hace más de cuarenta años que viene uniendo con centenares de travesías ambas orillas en un tejido de apretada trama. No necesita ver una boya para saber dónde hay un barco hundido. No le hace falta consultar la ecosonda para saber dónde faltará profundidad. No requiere otra carta que la que lleva en su memoria para navegar por esta zona que ama y conoce como pocos.


La Recalada: Cómo proyectás un crucero a Colonia o a Riachuelo?

Osvaldo Pickel: Como una pequeña aventura. Como algo diferente a lo que hago en tierra. Primero pienso en los tiempos, de cuánto dispongo, para saber cuánto me puedo quedar y hasta dónde puedo llegar. Luego pienso en el pronóstico y finalmente en la tripulación. Elijo cuidadosamente la compañía para que resulte una travesía placentera.

LR: Qué hay que tener en cuenta para poder iniciar el crucero?

OP: Tener el barco bien amarinado es fundamental. Eso me da tranquilidad. Saber que no se te van a caer las cosas a la primera escora por ejemplo. Decidir con qué vela voy salir y preparar los posibles reemplazos de acuerdo a como viene el viento. La hora de zarpar: para mí es fundamental salir bien tempranito. Mi experiencia es que las complicaciones suelen surgir más habitualmente por la tarde, por eso prefiero salir temprano. Es más probable que temprano haya agua y el tiempo sea más estable. En general, los frentes y el mal tiempo aparecen hacia la tarde. De la misma manera planteo el regreso, tratando siempre de evitar llegar de este lado del Mitre de noche, por las peligros que existen, troncos flotando, boyas apagadas, dificultades para distinguir las luces.

LR: Hay una eslora mínima aconsejable para realizar este crucero?

OP: Tiene que ver un poco con la edad. Cuando sos joven, podés cruzar con 20 pies. Pero a medida que pasan los años vas pidiendo más confort. En sí, es un crucero corto que no requiere grandes barcos.

LR: Qué dificultades pueden presentarse en relación con las mareas?

OP: Ahora hay que estar muy atento a los “momentos” del agua, para saber si puedo salir cómodamente, si puedo cruzar el Mitre con tranquilidad y ya, una vez pasado el paso de las Unen B y A, no preocupa más el agua. A lo sumo, tendré en cuenta la corriente por el tema de la deriva.

LR: Y con respecto al viento?

OP: Si los vientos son francos, no hay ninguna dificultad. La dificultad se puede presentar si los vientos son de proa y depende de la intensidad y de la eslora del barco. El problema sería que pueda resultar un cruce más largo de lo pensado. El viento franco no te exige nada en cuanto a los cálculos del rumbo. En cambio, el viento de proa te permite divertirte en los cálculos de la estima. Como te digo, se alarga el crucero, pero también tiene sus compensaciones porque exige aplicar más recursos de la navegación.

LR: En qué situaciones desistirías definitivamente de emprender el crucero?

OP: En principio, únicamente en caso de tener un viento muy duro de proa, dependiendo también de la eslora. Aunque claro, siempre tenés la alternativa de poner rumbo a otro destino antes que desistir totalmente del crucero. O sea, lo ideal para mí sería que, una vez decidido el crucero, no quedarse en la amarra o, habiendo salido, no regresar al lugar de origen. Tratar de pelearla.

LR: Cuántas horas lleva normalmente un crucero a Colonia?

OP: Normalmente, entre 6 y 8 horas, con vientos que no sean de proa. Siempre hablamos de ir a vela.

LR: Y a Riachuelo?

OP: Una hora más.

LR: Qué situaciones pueden alargar o acortar el crucero?

OP: Las variaciones de dirección de viento, si se pone de proa, o la calma total. En general, salvo averías que no las tomo en cuenta, siempre cuestiones relacionadas con el viento.

LR: Cómo preparás el barco para el crucero?

OP: Para mí es habitual dar una recorrida por la jarcia: las chavetas, los obenques, la gansera. Si me voy una temporada larga, le hago una limpieza de fondo. Ubico bien las anclas, cabos de amarre, matafiones, manijas, salvavidas, velas de reemplazo y demás elementos imprescindibles, de modo de tenerlos bien estibados en lugares accesibles. Por ejemplo, si tengo normalmente estibado el tormentín debajo del spi, y veo que tengo vientos muy intensos, estibaré el tormentín encima del spi para que esté a mano, Pongo a mano la ropa de agua y los chalecos salvavidas. Cierro las esclusas, tambuchos y ojos de buey. Como te decía, tener todo bien amarinado en el interior de la cabina, para que no se caigan cosas con la escora.

LR: Cómo se debe planificar la derrota para ir a Colonia?

OP: Una vez pasado el Mitre, la derrota es muy directa, es rumbo al sol, rumbo 90º. Hay que recabar la información previa de meteorología y mareas para tener en cuenta el viento y la corriente para darle unos grados más o menos de rumbo y así corregir el abatimiento y la deriva. Hay que considerar la mayor o menor incidencia de estos elementos de acuerdo a la distancia que estemos de la costa. Al acercarte a Colonia incide más la correntada. Básicamente, esto es lo que hay que considerar para planificar la derrota. No tiene otras complicaciones, salvo que el viento se ponga de proa y haya que cambiar los cálculos. Es muy lindo ir trabajando con la carta para ir viendo sobre la carta la derrota. Es un ejercicio muy interesante.

LR: Cuáles son los obstáculos principales que encontraremos en la derrota a Colonia?

OP: El primer obstáculo es poder pasar por el ex Canal Costanero. El siguiente obstáculo es el paso por las Unen B y A. Y luego, los barcos hundidos. En la zona de Colonia, van surgiendo los obstáculos que marca el cuarterón de acuerdo al camino de ingreso elegido.

LR: Cuáles son los principales riesgos de un crucero a Colonia?

OP: Más allá de los riesgos generales de toda navegación, no veo ningún riesgo específico que presente el crucero a Colonia, algo propio de este destino en particular. Es una navegación muy simple, muy sencilla.

LR: Qué recaudos debemos tomar con respecto a los barcos de pasajeros?

OP: Es bueno conocer las derrotas de estos barcos y mantenerse apartados. También hay que tener cuidado al cruzar los canales, de modo de mantenerse apartados de los buques que navegan por los canales.

LR: Cuáles son las alternativas de acercamiento a Colonia?

OP: Creo que para las primeras veces, da más tranquilidad el ingreso por el Sur de las islas. Porque es más abierto, menos comprometido. El paso por el Norte es más comprometido, porque es más estrecho y tenés menos agua. Entre San Gabriel y las López hay un paso estrecho, hay que estar atento a la roca Beaumanoir, en los extremos el paso se achica por los desprendimientos de San Gabriel hacia el Sur y hacia el NE, especialmente hacia el Sur, que son de cuidado. Todo esto exige una enfilación más cuidadosa, estar más atento. Claro que esta entrada es mucho más bonita, porque pasás entre las islas y sentís hasta el perfume de los árboles a tu paso.

LR: Don Osvaldo, quisiera por favor si es tan amable, comente los secretos del ingreso a Colonia por el norte (pregunta formulada por el lector Mauro)

OP: Entrar a Colonia por el Norte no es un secreto, es un placer. Cuando todavía no estaba el canal Mitre y teníamos agua en la zona de San Isidro, salíamos para Colonia desde la 22 del Canal Costanero o con río alto hasta de la 23,7. Luego la construcción del Mitre embanco totalmente la zona. Por lo tanto el camino ideal para entrar era por el Norte. Hoy todavía me resulta más fácil entrar por allí que por el Sur. Será costumbre, no sé.

Hacemos rumbo a la boya km 64,8 (ex km 58,8) del Canal del Farallón, luego hacemos 90º, vigilando que la roca Beaumanoir - con boya ciega - quede a babor, seguimos con 90º dejando San Gabriel a 200/300 metros a estribor. Siempre con 90º vamos a ver la chimenea que esta detrás de la casita blanca del Yachting y Pesca que debe quedar a estribor. En el rumbo vamos a encontrar una boya del canal llamado de los Bergantines la nº 6 que da paso entre las Islas Hornos y López. Allí ya podemos visualizar la punta de la escollera Santa Rita, haciendo rumbo.

Creo que es conveniente vigilar un poco las corrientes que son bastante fuertes y son laterales provocando desvíos en el rumbo.

Es un paso fácil, no para barcos de mucho calado (+ de 1,50). Es muy pintoresco.

LR: Cómo es el ingreso al Puerto de Colonia?

OP: Tenés que ir preparando el barco para la maniobra de amarre. Arriás las velas, amarinás el barco, preparás los cabos, tenés a mano las defensas. Hay que manejarse con mucho cuidado porque siempre hay muchos barcos amarrados. Hay que seleccionar bien el lugar de amarre, que sea acorde al tamaño de tu barco.

LR: Qué alternativas de amarra ofrece el puerto de Colonia?

OP: Tenés la escollera, se amarra a una boya con un cabo por popa que lo vas filando hasta llegar a la escollera donde tirás cabos a las bitas. Hay boyas al borneo. Y luego está el muelle de madera, donde también se amarra a una boya por popa y con un cabo a tierra. Yo considero que lo más seguro para el barco es la boya al borneo. También está la posibilidad de amarrar detrás del muelle de madera, pero en lo personal no me da tranquilidad, me parece una zona de poca profundidad, que puede provocar que el barco golpee en caso de que el viento Norte traiga oleaje.

LR: Qué elementos de amarre o fondeo hacen falta para este Puerto?

OP: Como de costumbre, siempre es bueno saber dónde está el ancla, por las dudas. En este caso es fundamental tener dos cabos fuertes y sanos para popa, de buen largo, y dos cabos más cortos para proa, para amarrar a bigote. Si amarro al borneo, trataría de tomar la boya y una vez firme, es conveniente y es lo más seguro pasar un cabo por la cadena que viene directamente del muerto.

LR: Qué comodidades hay en el puerto?

OP: Cuando amarrás a tierra, tenés agua y electricidad y la posibilidad de bajar del barco cómodamente para ir a los baños o lo que necesites. Si amarrás al borneo, no tenés agua ni electricidad, y necesitás de un bote para bajar a tierra, o recurrir al servicio de botes del puerto que no es muy regular. Siempre se puede también contar con la ayuda de algún barco amigo que cuente con bote. Pero salís ganando en seguridad, sabés que podés dejar el barco tranquilo. También es diferente el movimiento del barco, ya que en las marinas en general presentás la banda al viento y se mueve más, en cambio al borneo presentás siempre la proa y eso hace que el barco se mueva menos. Pero si regresás de noche y no tenés bote ... es un problema.

LR: Qué protección tienen los barcos de los vientos y olas dentro del puerto?

OP: El puerto está muy bien protegido de todos los vientos de los cuadrantes Este, Sur y Oeste. Bien protegido de los pamperos por ejemplo. Pero muy desprotegido de los vientos del cuadrante Norte. Arbola bastante con el viento Norte y produce incomodidad. Y es un viento muy habitual en la zona.

LR: Qué precauciones aconsejás adoptar dentro del puerto de Colonia?

OP: Si amarraste a la escollera, cuando dejás el barco para ir a tierra y cuando te vas a dormir, conviene filarlo de proa para alejarlo de la escollera y que no golpee. Al borneo no tenés ninguna preocupación. También es importante colaborar con los demás barcos, para que todos queden bien amarrados, porque eso no sólo implica una conducta solidaria, que ya es importante de por sí, sino que también contribuye a la seguridad de todos.

LR: Suele haber disponibilidad de amarras en el Puerto?

OP: En general es posible ubicar algún lugarcito para el barco. Pero últimamente se complica los fines de semana o feriados. Hay mucha concurrencia, muchas regatas también con destino a Colonia. En caso de no haber lugar, seguiría viaje hacia Riachuelo por ejemplo, puerto muy cercano. Existe la posibilidad, si hay buen tiempo, de fondear afuera del puerto. En tal caso, hay que contar con un buen fondeo, y no aconsejaría dejar el barco solo. No se puede disfrutar el puerto en esta alternativa.

LR: Podrá el Sr. Pickel compartirnos algo de los paseos por el norte de las islas cercanas a Colonia? (pregunta formulada por el lector Aethelbert)

OP: Se pueden hacer paseos muy bonitos desde Colonia para cambiar la rutina de permanecer en amarra toda la estadía.

Una alternativa es la Isla de San Gabriel. Siempre que Prefectura autorice el desembarco, es un lindo paseo fondear en el muelle de San Gabriel y bajar a tierra. Se puede pasar muy bien el día. La isla es hermosísima, toda llena de rocas con lagartos. La isla es como una pileta cavada, porque se extrajo en otra época la piedra para construir. En la zona cavada se pueden ver las construcciones antiguas.

Otro paseo que vale la pena es ir a Riachuelo, fondear en la playa y pasar el día regresando al anochecer a Colonia.

Se puede ir a recorrer la zona entre las islas Lopez y las Hornos siempre que haya buen tiempo. Y también el canal de los Bergantines. Pasear entre las López, y entre las López y las Hornos, donde hay una salida para el lado de Diamante.

Entre las islas y la costa está el canal de las Sumacas. En esta zona, si hay agua en la planchada se puede pasar con un calado de 1,20m. Aunque es posible que actualmente el canal esté cortado y no se pueda pasar.

Son todos paseos que se pueden hacer en el día y regresar antes de que anochezca. La zona es muy hermosa y vale la pena recorrerla navegando.

Son paseos más recomendables para los días de semana que para fin de semana o feriados, porque cuando hay mucha afluencia de barcos en Colonia, es bastante probable que cuando regresemos del paseo encontremos nuestra amarra ocupada. La forma de indicar que una boya está ocupada y que hemos salido con intención de regresar es dejando una rueda salvavidas o un cabo enrollado encima de la boya. Pero a veces no se dan por enterados ...

LR: Cómo es el ingreso al Riachuelo?

OP: En el viaje hay que estar atento a Punta Negra, que es el principal obstáculo entre Colonia y Riachuelo. Una vez superada Punta Negra, al poco tiempo ya avistás la boya de recalada y desde ésta hacés rumbo a un punto entre las dos escolleras, o a la baliza que hay adentro, que de día es difícil de ver porque está tapada por los árboles, pero de noche es bien visible, al igual que las luces de las balizas de las escolleras.

LR: Qué precauciones se deben tener para entrar a Riachuelo?

OP: La escollera del Este sigue por debajo del agua y la del Oeste, la primera desde Colonia, también tiene piedras sumergidas. Hay que estar atento entonces a entrar desde la boya de recalada, enfilando desde allí al centro de las dos escolleras. Salvo ese cuidado, el acceso es sencillo.

LR: Cuáles son las posibilidades de amarra en Riachuelo?

OP: Apenas entrás al arroyo, una vez que termina la escollera a babor, hay un espacio para fondear de popa y meter la proa en la costa tirando un cabo a un árbol. Hay bastante agua en esa zona y se puede acceder a tierra e ir directamente a la playa. Todo el resto del trayecto desde la entrada hasta pasando el muelle, tirás un fondeo por popa y un cabo a un árbol, pero hace falta un bote para ir a tierra porque no es posible acercar la proa a tierra. A veces, cuando no hay mucha gente, hay posibilidad de amarrar en el muelle, pero en general sólo está permitido para cargar agua o despachar.

LR: Qué comodidades hay en Riachuelo?

OP: Es importante aclarar que Riachuelo requiere contar con un gomón. Con el gomón te podrás trasladar a tierra, donde hay baños, duchas, restorantes, paseos, canchas de golf y un montón de cosas. Y con el gomón también se podrá ir a la playa. De no tener gomón, se dificulta bajar a tierra, salvo poder amarrar en un par de lugares que son los únicos que permiten acercar la proa lo suficiente como para bajar a tierra.

LR: Qué elementos de amarre o fondeo hacen falta en Riachuelo?

OP: Un buen ancla y cabos de amarre a los árboles.

LR: Qué protección tienen los barcos de viento y ola dentro de Riachuelo?

OP: Es un lugar muy tranquilo y protegido de todos los vientos. No entra ola.

LR: Con qué condición de viento es desaconsejado ingresar al Puerto de Colonia o al Riachuelo?

OP: A Colonia podés acceder con cualquier viento. El viento Norte no te impide ingresar a Puerto, pero te incomoda y dificulta la operación de amarre. En tal caso, con Norte duro, conviene ir a Riachuelo, siempre que se cuente con motor. A Riachuelo, si hay sudestada, no podés llegar desde Colonia, se pone difícil porque te da de proa. Te conviene quedarte en Colonia. Con un Norte en Riachuelo tenés que entrar a motor, porque no hay espacio para echar bordes adentro, ya sea entre las escolleras o en el arroyo mismo. De hecho, conviene siempre entrar a Riachuelo a motor.

LR: Qué reglamentaciones hay que cumplir para ir y regresar de Colonia a Riachuelo?

OP: Hay que despachar en Prefectura, en los papeles y avisar por VHF.

LR: Qué diferencia fundamental hay entre Colonia y Riachuelo?

OP: Riachuelo es más salvaje, más vinculado a la naturaleza, y lo disfrutás de esa manera, hay playa, árboles. Colonia es un puerto que está en una ciudad.

LR: Cuáles son tus actividades preferidas en Colonia?

OP: Creo que es un lindo paseo salir a navegar por el Canal de los Bergantines, entre San Gabriel y las López, por el canal de las Zumacas, ir a San Gabriel. Es como dar la vuelta al perro en San Isidro salir a pasear entre las islas después de almorzar. También se puede ir a la mañana a fondear a la playa de Riachuelo y volver con el sudeste por la tarde. Aunque actualmente todo eso está muy condicionado los fines de semana por la posibilidad de no encontrar tu amarra disponible cuando regreses. En cambio, durante la semana, no hay este problema.

LR: Y en Riachuelo?

OP: Ir a la playa. Ahí nos encontramos todos los amigos. Y a la noche, ir a cenar a Colonia. Si tenés varios días, te podés hacer una escapada navegando hasta Sauce, siempre saliendo de mañana temprano.

LR: Por qué regresás una y otra vez a lo largo de tantos años a Colonia y a Riachuelo?

OP: Tengo mucha historia con estos lugares. Me acuerdo de tanta gente que ya no está. Son lugares muy hermosos, muy agrestes. Entrar a los Bergantines desde el Norte es un espectáculo maravilloso. En una de las Hornos había un barco hundido que se veía y se pasaba muy cerca. Todo solamente a vela. Es siempre una aventura para mí navegar por estas zonas. En el Yachting y Pesca, el concesionario, el Turco Alí, nos abría cuentas corrientes. Era como nuestro segundo club. Hasta dormíamos en el muelle o en la confitería muchas veces. Muchos gratos recuerdos.

Finalmente, Osvaldo Pickel responderá el CUN

(Cuestionario Universal Náutico de La Recalada)

LR: Cómo fue tu "primera vez"?

OP: Llegué siendo muy chico navegando a vela en un Río de la Plata. Tardamos más de quince horas en llegar. Yo miraba acodado en la borda cuando empecé a ver el perfil de Colonia en la costa, y cómo se iba acercando cada vez más. Colonia era toda blanca entonces. Sentí que estaba frente a un puerto extraño, y esto alimentaba mi fantasía de aventura, pero no de la aventura de navegar simplemente, sino de una aventura como aquellas que leía de niño. Sentí que estaba viviendo una de esas aventuras que devoraba en los libros. Tal vez por eso, todavía hoy vivo cada crucero como una pequeña aventura.

LR: Te mareás cuando navegás?

OP: No. Nunca me mareé. Yendo una vez a Río, me tocó achicar la sentina en la que se había derramado gasoil porque todo el resto de la tripulación estaba descompuesta y el único que no se mareó fui yo.

LR: Sentís miedo cuando navegás?

OP: En muchas oportunidades sí, he tenido mucho miedo. En general, las aproximaciones a puerto con mal tiempo me generan mucho miedo.

LR: Sos capaz de relajarte cuando el barco está a cargo de otra persona?

OP: Sí. Totalmente.

LR: Cómo elegís la compañía para navegar?

OP: Trato de que sea una persona pacífica, tranquila, que no sea nadie acelerado ni nervioso. No busco que tenga mucho conocimiento, busco que a nivel humano sea equilibrado. En el aspecto náutico, no hay problema si no es conocedor, yo me arreglo.

LR: Qué consejo le querés dar a los nautas que te están leyendo?

OP: Que traten de disfrutar mucho de todo lo que brinda la náutica: la paz, el contacto con la naturaleza y los amigos, que es fundamental. Y eso sólo se logra navegando a vela.

LR: Qué deseo tenés para los nautas que hoy navegan nuestro Río?

OP: Que tengan mucho tiempo para navegar con vientos francos.


VELEREANDO EN COLONIA

Recalando con Osvaldo Pickel

A pedido de lectores, y ampliando la entrevista de aula “Crucereando”, nos cuenta Osvaldo Pickel que se pueden hacer paseos muy bonitos desde Colonia para cambiar la rutina de permanecer en amarra toda la estadía.

Una alternativa es la Isla de San Gabriel. Siempre que Prefectura autorice el desembarco, es un lindo paseo fondear en el muelle de San Gabriel y bajar a tierra. Se puede pasar muy bien el día. La isla es hermosísima, toda llena de rocas con lagartos. La isla es como una pileta cavada, porque se extrajo en otra época la piedra para construir. En la zona cavada se pueden ver las construcciones antiguas.

Otro paseo que vale la pena es ir a Riachuelo, fondear en la playa y pasar el día regresando al anochecer a Colonia.

Se puede ir a recorrer la zona entre las islas Lopez y las Hornos siempre que haya buen tiempo. Y también el canal de los Bergantines. Pasear entre las López, y entre las López y las Hornos, donde hay una salida para el lado de Diamante.

Entre las islas y la costa está el canal de las Sumacas. En esta zona, si hay agua en la planchada se puede pasar con un calado de 1,20m. Aunque es posible que actualmente el canal esté cortado y no se pueda pasar.

Son todos paseos que se pueden hacer en el día y regresar antes de que anochezca.

La zona es muy hermosa y vale la pena recorrerla navegando.

Son paseos más recomendables para los días de semana que para fin de semana o feriados, porque cuando hay mucha afluencia de barcos en Colonia, es bastante probable que cuando regresemos del paseo encontremos nuestra amarra ocupada. La forma de indicar que una boya está ocupada y que hemos salido con intención de regresar es dejando una rueda salvavidas o un cabo enrollado encima de la boya. Pero a veces no se dan por enterados ...


¿TRAPEROS VERSUS HUMEANTES?


Recalando con José Fiorito

Nuestro querido amigo que ahora navega en mejores aguas


José Pepe Fiorito es un sibarita. Un hombre que ha hecho del placer, un arte. Viajero incansable, sencillo y reservado, más dispuesto a escuchar que a hablar, a convidar que a pedir, pocos somos los que conocemos que ha recorrido a vela o a motor muchos de los mares y ríos más bellos y deseados del mundo. En su nave siempre se puede tomar una copita del más exquisito ron servido por la mano atenta y cálida de este navegante que está esperando la llegada de los amigos para abrir “esa” botella. Pepe es el hombre que nos puede enseñar algo del arte de viajar, del arte de navegar, del arte de compartir. Pepe es el hombre que nos puede enseñar algo del arte de vivir.


La Recalada: Pepe, vos has navegado a vela por el río y por el mar, crucereando y en regata, y has navegado en barcos de motor. Cómo conciliás los trapos y el humo en esta actividad en la que esos estilos se enfrentan como en un clásico Boca-River?

Pepe Fiorito: El velero es una cosa y el crucero es otra y se adaptan a distintos ambientes. En lo que tenemos próximo, el ámbito del velero es de la farola de San Isidro para afuera y el del motor es de la farola de San Isidro para adentro, para el delta. Lo que no quiere decir que no puedas ir con el crucero a Riachuelo y con el velero al delta, pero uno se adapta más a una zona y el otro a la otra. También tiene que ver con etapas en la vida, en que la vela, especialmente la regata, exige un tipo de actividad que a veces con el paso del tiempo uno ya no quiere desplegar porque se va haciendo más cómodo o va buscando cosas que pueda hacer más fácilmente.

LR: Hay características de personalidad propias de los veleristas y características propias de los cruceristas?

PF: Yo realmente me considero las dos cosas y no pierdo oportunidad de velerear, a pesar de que actualmente tengo crucero y me satisface tanto una cosa como la otra, dependiendo de las circunstancias. No se me ocurre por ejemplo un viaje por mar en crucero.

LR: Es cierto en forma genérica esa sentencia que dice que debajo de una gran botavara hay siempre un gran miserable?

PF: No. Uno puede empezar a hacer vela con menos recursos que con el barco a motor, a lo mejor son etapas de la persona. Pero no creo que el velerista sea un miserable por definición.

LR: Es cierto en forma genérica que el motorista es prepotente y desconsiderado?

PF: Yo diría que dentro de los motoristas hay mucho prepotente y desconsiderado por falta de conocimiento, porque es muy fácil subirse a un barco de motor y creer que ya se sabe todo. De hecho se ve más prepotencia en la zona de barcos a motor que en la de veleros. Hasta diría que en la vela hay una tradición de compañerismo, de ayuda al prójimo, de sacarte de un apuro. En cambio en el motor no le he visto nunca.

LR: Es cierto en forma genérica que el velerista resiente no tener acceso económico al bienestar del crucero?

PF: Puede haber algo de eso. Del mismo modo que tendrá resentimiento a un Beneteau de 50 pies.

LR: Es cierto en forma genérica que el motorista no tiene mucho conocimiento acerca del arte de navegar?

PF: Sí, es cierto. Es fácil como ya dije, comprar un barco, pagarlo y salir a navegar y ahí te aparecen todos los líos. Un amigo compró un crucero con ese espíritu, y decidió ir a Palmira. Me llamó para que lo ayudara con el GPS porque había puesto “Ir a” Palmira, y la derrota pasaba por tierra. No entendía cómo era que no funcionaba de la misma manera que para las rutas terrestes, haciendo los giros donde correspondía ...

LR: Considerás que el velerista es un amante de la navegación mientras que el crucerista es un amante de la buena vida?

PF: El velerista es amante de la navegación, sí. Es ahí donde se aprende a navegar, se tienen más conocimientos del viento, la naturaleza, etc. El crucerista es amante del buen vivir, en líneas generales es así. De hecho cuando buscaba crucero con casco en V, pensando que aguante la ola del río, me preguntaban sorprendidos para qué quería eso si por esta zona no había ola. Daban por descontado que saldría sólo por aquí y que no iría a navegar.

LR: Es cierto que los veleristas se preparan más para realizar una singladura que los cruceristas, tanto en lo que se refiere a la zona a navegar, como en relación a la preparación del barco y de la tripulación?

PF: Sí, sin ninguna duda. En la vela hay una secuencia, primero sos timonel, luego patrón, y después hasta piloto de altura, y lo hacés porque te vas interesando en las cosas de la náutica. Pero tratá de encontrar un crucerista que sea patrón, y menos piloto, a no ser que venga de la vela.

LR: Es cierto que los cruceristas no tienen interés por aprender el arte de navegar?

PF: A medida que les van pasando cosas, empiezan a ver que necesitan conocer más. En ese sentido el crucero da una ventaja, te ves venir una tormenta y en media hora tenés puerto. Se navega con ambientes más cerrados. El crucerista en general conoce menos de cartas, usa sólo el GPS. Todo eso hace que tenga menos interés por conocer de navegación.

LR: Es cierto que los veleristas se consideran los propietarios exclusivos del Río y únicos con derecho a navegarlo?

PF: Yo diria que sí. El velerista nunca renuncia a su rumbo, y si le pasas cerca te insulta. En realidad no es fácil ni llevadero para el crucerista andar bajando la velocidad a cada rato, se complica y se torna desagradable la navegación. Pero hay que hacerlo, sobre todo cuidando los botes de remo, las chatas isleñas, que les podés generar un serio problema, no tanto el velero al que sólo le provocarás incomodidad.

LR: Qué actitudes del motorista son las que provocan el repudio del velerista?

PF: Que lo pasen a excesiva velocidad. Que le hagan ola y lo hagan mover, eso al velerista lo molesta mucho. Por el Vinculación un día de verano a las 7 de la tarde es un infierno. Pero el crucero tiene una velocidad de gobierno, y no debe navegar por debajo de eso, y a la velocidad de gobierno siempre se hace ola.

LR: Qué actitudes del velerista son las que provocan el repudio del motorista?

PF: Yo creo que hay más repudio del velerista hacia el crucerista que al revés. El crucerista ni se da por enterado, no registra casi al velerista. El crucerista en general no está en clubes sino en guarderías, que no dan para sociales ni amistades, el crucerista va con su familia, hace lo suyo y se vuelve a su casa. A los vecinos de amarra ni los conoce.

LR: Qué actitudes considerás que debería modificar cada uno para una mejor convivencia?

PF: Quizá conocerse más. Quiza intercambiarse roles, hacer uno lo del otro y ahí es donde se podrían comprender mutuamente.

LR: Qué actitudes del otro considerás que debería comprender mejor cada uno para que no le generen resentimientos?

PF: El velerista tendría que comprender el tema de la velocidad de gobierno, que ya te comenté. El velerista cree que el crucerista lo pasa a cierta velocidad porque no le importa si lo hace mover, pero el crucerista no puede evitar hacer olas. En el Vinculación tenés que venir en un crucero mínimo a 5 nudos porque si no, no tenés gobierno y ahí necesitás definitivamente tener gobierno, y un crucero a cinco nudos levanta agua. Y el crucerista a su vez tiene que saber que el velero tiene una maniobra más dificultosa que el crucero. Al crucero lo parás en 10 m, le ponés marcha atrás y ya está. En cambio la vela tiene una maniobra más limitada, y además cala más y hay lugares donde no se puede meter.

LR: Qué tipo de navegación disfrutás más con el velero y con el crucero?

PF: El crucero da mucha más comodidad. Aunque si en Buenos Aires tuviera un motovolero, como un cachalote, lo equiparía con todas las comodidades y sería tan cómodo como el crucero. Del velero lo que extrañás es el silencio. Pero por ejemplo, fui a Río Negro en crucero y lo pasé espectacular. Después estuve navegando en velero en Turquía, en Angra, en el mar de Cortés y también lo pasé espectacular. No podría compararlo. No sé si es mejor una cosa que otra. No son comparables. Elijo generalmente el velero cuando puedo por la seguridad. El velero se aguanta cualquier cosa. El velero permite hacer travesías largas y el crucero no. Se puede hacer una travesía larga en crucero pero es mucho mas complicado.

LR: Cómo reacciona el grupo familiar, mujer e hijos, frente a la propuesta de navegar a vela y frente a la propuesta de navegar a motor?

PF: No hay un patrón de conducta determinado, cada familia y cada integrante de la familia lo vive a su manera.

LR: Cómo te preparás para ir a dar la vuelta al perro en un caso y en el otro?

PF: Mucho mas fácil el crucero. Menos cosas que preparar. En el crucero llegás a la barra y si tenés marinero, ya le sacó la carpa, le das motor y salís. En el velero tenés más trabajo, preparar las velas, los cabos, y ya en navegación también trabajás más.

LR: Cómo te preparás para largas singladuras en cada caso?

PF: El velero es mi preferido para singladuras largas. El crucero requiere más preparación y tiene más inconvenientes para travesías largas. Pero por ejemplo para irte a Mercedes, Uruguay, es preferible el crucero. Tenés que estudiar bien las cartas, abastecerlo de combustible, ver los lugares de abastecimiento en la ruta, provisiones, revisar todo lo que signifique motor, porque dependés fundamentalmente del motor. Filtros de agua, de aceite, de combustible, el crucero tiene més oportunidad de falla que el velero. Desde ya que los motores modernos es rarísimo que fallen, y encima tenés dos motores en el crucero, así que generalmente no fallan, a no ser que te quedes sin combustible o como pasó alguna vez, que enganché un cabo e hizo un ocho en una hélice. Pero de todos modos para mí es más confiable el velero.

LR: Pepe, frente a una audiencia mayormente trapera como la nuestra, qué podés decir en favor de los humeantes?

PF: Por un lado, la comodidad de salir rápido. Por otro lado, la zona de navegación, el delta nuestro, que se presta muchísimo para navegar a motor, por la velocidad, por los lugares a que se puede acceder con el crucero, porque no tiene problemas de palo con los árboles, porque a igualdad de eslora es mucho más cómodo el crucero. Hay que tener en cuenta que es también placentero navegar en crucero, se disfruta en forma distinta. En el velero vas tomando la ola, vas orzando o derivando de acuerdo a la racha. En el crucero seguís un rumbo sin hacer esos juegos, pero es también una sensación placentera. Siempre podés poner el piloto automático y disfrutar con libertad de la travesía. Entiendo que en el velero la persona timonea mejor que el piloto porque el piloto no orza y deriva segun el caso, en cambio el piloto timonea mejor que la persona en el crucero porque mantiene estrictamente el rumbo. Necesitás más habilidad para timonear bien un velero que un crucero. Es casi como la relación entre una moto, que sería el velero, y un auto, que sería el crucero.

LR: Qué costumbres o actitudes modificás para navegar o vivir en el crucero en relación a cuando lo hacías en velero?

PF: En líneas generales, ninguna. En el crucero tengo las cartas náuticas, el talco, el mismo GPS, la pínula, lo mismo que llevaba en el velero. Cuando voy a Colonia en el crucero marco la posición en la carta periódicamente como aprendimos a hacer en el velero, aunque sea por el hobby de hacerlo. En el crucero te pueden pasar menos cosas, no se te va a largar una tormenta de golpe, por eso también requiere menos tareas de navegación. Pero soy el mismo navegando en crucero que en velero. Tomo las mismas precauciones cuando fondeo, cuando entro a puerto ...

LR: Qué podés hacer con el crucero que no podías con el velero y que te cause gran satisfacción como navegante?

PF: Por ejemplo ir a Río Negro. Se puede hacer con un velero pero es más dificultoso, no es tan agradable. El crucero te da más libertad para meterte en ciertos lugares por el hecho de la velocidad y el poco calado. Un 40 pies de velero cala por lo menos 1,80m, incluso 2m, y un 40 pies de crucero cala apenas 1m. En nuestra zona de navegación hace la diferencia.

LR: Y qué podías hacer con el velero que no puedas con el crucero?

PF: Hacer viajes más largos en los lugares donde se te dan las condiciones, mar por ejemplo.

LR: Qué podés sugerir para una mejor convivencia entre todos los nautas?

PF: Que tengan en cuenta que la náutica es una sola, que hay épocas en la vida en que uno se inclina por una cosa o la otra, pero que disfrutemos la náutica.

LR: Considerás que sería posible educar a los nautas para erradicar prejuicios y modificar conductas antisociales?

PF: Sí, por supuesto que sí. La prefectura juega un papel importantísimo en este tema. Ahora ha mejorado mucho en cuanto a controlar la velocidad en el delta, pero creo que debería controlar más el otorgamiento de carnets de timonel. No puede una persona comprarse una lancha y salir como si fuera un auto. Es raro que un crucerista de motor salga de un club náutico, salvo que sea persona que pasa de la vela al motor. Pero el que se inicia en la náutica desde el motor es diferente, no tiene escuela. Creo que la vela es una escuela de náutica fundamental.

LR: Es cierto que los cruceristas gozan de cierta impunidad frente a la autoridad?

PF: No. En el Vinculación los fines de semana hay mínimo tres o cuatro barcos de Prefectura controlando y haciendo bajar la velocidad. En la intersección del Vinculación con el San Antonio hay siempre los fines de semana fondeado algún Guardacosta vigilando. El Urión está patrullado por Prefectura. Hacen bajar la velocidad. Prefectura en este momento está cuidando y mucho. Es común que estés fondeado con tu crucero y Prefectura, de buen modo, se acerque y pida certificado de elementos. Yo creo que Prefectura considera que el que sale con velero sabe lo que hace, y no pasa lo mismo con el crucero. Prefectura para mucho a las lanchas. El Guardacosta que patrulla el San Antonio permanentemente para lanchas y les pide documentación y elementos de seguridad. A mí me ha parado más de una vez.


Finalmente, Pepe Fiorito responderá el CUN

(Cuestionario Universal Náutico de La Recalada)

LR: Cómo fue tu "primera vez"?

PF: La recuerdo muy bien esa! La primera vez que salí a navegar a vela habrá sido año 67. En esa época era fanático de los aviones, volaba todos los fines de semana, hacía el curso en el Aeroclub Argentino. Un amigo me invita a salir un fin de semana en un lightning y me enloqueció. Ese mismo año ya hice el curso en el Buchardo y desde entonces no paré de navegar. Y dejé los aviones.

LR: Te mareás cuando navegás?

PF: No habitualmente, pero me he mareado. Sobre todo al principio, y luego me fui acostumbrando. Lo tomo como una cosa más de la náutica. Recuerdo un viaje a la Antártida en el Bahía Aguirre, nos agarró una tormenta en Bahía Camarones que nos mareamos todos! Imaginate que el barco tenía una proa de 6 a 7 mt de altura y las olas le pasaban por arriba! El timonel iba atado. No había peligro, el barco respondía bien, pero se mareó todo el mundo. En general, si me mareaba me acostaba y se me pasaba enseguida.

LR: Sentís miedo cuando navegás?

PF: No. Al agua le tengo mucho respeto. He pasado como todos tormentas fuertecitas, ningún huracán, pero sí esas tormentas de cincuenta nudos. Y siempre he sentido que de alguna manera el barco respondía. En una oportunidad me invitaron a llevar un barco de Montevideo a Floria. Contra todas la previsiones, fuimos en octubre, época de vientos del NE que no es la aconsejada para hacer esa travesía. Como era esperable, nos agarraron vientos de cuarenta a cincuenta nudos de frente y olas altísimas. Llegó un momento en que no avanzábamos, echábamos bordes y bordes y estábamos siempre en el mismo lugar, así que decidimos regresar. Con muchísimo cuidado para no tumbar con la ola, viramos y volvimos. Fue una situación muy dura, que te enseña que no se puede tomar a la ligera los pronósticos ni los vientos. Hay que navegar cuando el viento lo permite.

LR: Sos capaz de relajarte cuando el barco está a cargo de otra persona?

PF: Sí, si le tengo confianza sí.

LR: Cómo elegís la compañía para navegar?

PF: Tiene que ser gente con quien me lleve muy bien en tierra, porque a bordo se exacerban todos los problemas. La convivencia a bordo es difícil porque falta espacio vital, mucha gente junta en poco espacio.

LR: Qué consejo le querés dar a los nautas que te están leyendo?

PF: Que disfruten la náutica. Que no es un deporte, es un estilo de vida que después lo aplicás en toda tu vida.

LR: Qué deseo tenés para los nautas que hoy navegan nuestro Río?

PF: Un pie de agua bajo la quilla.