Del inagotable archivo de Hugo W. Barzola



CVSI
Según me enteré, en su regreso de la regata a Gral. Lavalle, el velero de nuestro Club, GALILEO, pasó por un mal momento en el Club Regatas La Plata al solicitar una amarra de cortesía y fue negada. En fin creo que puedo aportar algo de historia a los muchachos que actualmente son dirigentes y en algunos casos desconocen las historias ricas de sus Instituciones. Espero aportar un pequeño grano de arena.
EPISODIO 1
Allá por la finalización de la década del 70 ,un navegante uruguayo, a la sazón Vice Comodoro del YCU, del cual me enorgullezco haber compartido gratos momentos, Héctor Goldiarenas, Goldi para todos, navegaba un 5 metros internacional y se arrimaba a nuestras costas de vez en cuando, en tanto el clima se lo permitía esperaba la virazón de la tarde en Buceo y se largaba a Bs.As. Ocurrió que en esa oportunidad la virazón se transformó en una gran sudestada que lo trajo más que volando, llegando a San Isidro a las 4 de la mañana, encontrando la costa desconocida por la altura del agua, se pasó la farola y al divisar unas palmeras, se arrimó a una de ellas a fin de esperar el día y ubicarse. Pero el hombre propone y otros hombres disponen, un bote con dos personas abordo se acerca linterna en una mano y un arma en la otra le indican que debe abandonar el lugar ya que es privado y sin pensarlo mucho abandona el lugar no sin antes preguntar dónde está la farola. Le indican que se había pasado uno 1000 metros, es fácil imaginar el Lujan arbolado en su desembocadura a las 4 de la madrugada para un navegante de otro país. En fin, llega agotado al edificio de Prefectura en San Isidro y comprueba que a babor hay un muelle flotante y se amarra sin pensarlo mucho. Unos minutos después escucha una voz que pregunta: NECESITA ALGO, QUIERE DESEMBARCAR ? RESPONDE SIIII. En pocos minutos se encuentra saboreando una sopa y tomando un buen baño caliente. HABIA LLEGADO A UN CLUB CON HISTORIA NAUTICA. Había llegado al AZOPARDO y su sereno puso todo a su disposición sin preguntar quién era y de dónde venía, simplemente a un navegante nunca se le niega una mano. Este fue el principio de una relación YCU -AZOPARDO que aún hoy, pasados 30 años, perdura pues la regata BUENOS AIRES -BUCEO nació de esta relación y el que suscribe, muchos años después, al fallecer Goldi, instituyó la Copa CABALLEROS DEL MAR en su honor que se exhibe en las vitrinas del YCU.
EPISODIO 2
Regresábamos de haber corrido la BA-B en diciembre del 91 con mi querido amigo Pedro Jochocian y entramos en busca de reparo pues el oeste nos tenía muy mal desde la salida. Habíamos estado esperando la virazón una semana y no se dio, por lo tanto hubo que partir con oeste nomás. Ibamos acompañando a un Sailor 1000 con un solo tripulante y dos pasajeros, un menor y una mujer sin ninguna experiencia. Como es de imaginar, al poco de navegar se descompone y con el transcurrir de las horas se descompensa. Motor a fondo y llegar a La Plata. Al arribar, la gente del Regatas La Plata ya había organizado un dispositivo con un sanatorio local y la ambulancia la esperaba. Al día siguiente le dieron el alta. A los dos barcos nos dieron amarras de cortesía, al sailor 7 días y nosotros partimos al día siguiente, pero en la noche del arribo el Vice Comodoro, amigo Malpelli, se apersonó y nos ofreció dormitorios confortables a la vez que nos agasajó con la cena. Antes de partir nos invitaron a escribir nuestra experiencia en el Club en un gran libro de visitas que haíia en la sala náutica del CLUB-
EPISODIO 3
No hay dudas que ha pasado mucho tiempo de estas anécdotas, pero es bueno recordarlas de vez en cuando y reflexionar a la vez que hacer una auto crítica porque, que en algunas Instituciones lleve la delantera la burocracia y la falta de solidaridad realmente es culpa de los que hoy ya cerca de los 70 años no supimos dejar en las generaciones que siguieron ese espíritu de fraternidad náutica y apoyo mutuo que reconoce en el otro el valor de su acción en pos de la náutica deportiva y nos encontremos con el desagradable hecho que protagonizó el velero Galileo, en una Institución señera por largos años en la caballerosidad deportiva y hospitalidad, hecho que por lo que estoy escuchando tratan de explicar que fue un lunes, de noche, como si la náutica se practicara solamente los sábados y domingos, estando las autoridades en los clubes su personal actúa, no nos equivoquemos, es el personal que cumple ordenes y las Comisiones Directivas no bajan la línea adecuada a las circuntancias.
SEÑORES RECORRAN LAS HISTORIAS DE SUS INSTITUCIONES APRENDERAN MUCHO Y GANARAN INFINITOS AMIGOS .
LEOPOLDO PLANTIE

Muchas veces lamentamos lo que pudo haber sido y no fue.
Esta vez, celebramos la regata que no tenía que ser ... y fue!
La largada estaba prevista para el viernes 30 de abril a las 9 hs.
El martes 27, Fabián anunció que no podía ser de la partida.
El miércoles 28, Héctor declaró que no podría participar.
De cinco quedamos tres. Un sinfín de detalles pendientes del checking list habían quedado en las ahora temblorosas manos de Héctor que estaba afectado con una seria neumonía, así que quedaron sin terminar.
Pero ninguno se echó atrás.
Yo llamé a Dani y Ale llamó a Raúl y ambos convocados dijeron simplemente: SI!
Eramos cinco otra vez. Terminé como pude de tachar todas las líneas del chequeo en lo que ya fue una regata antes de la regata por la velocidad, y el jueves 29 por la nochecita, el Alcyon reposaba ya en el CUBA que, como siempre, nos dio albergue de cortesía, preparado para competir, totalmente a son de mar.
Fabi nos había dejado el spi de su Lotz y lo izamos al poco de largar. La largada se había postergado para las 10 hs. porque se alejó la línea para facilitar la participación del Esperanza que puso su azul y blanco y al poco de largar nadie lo vio nunca más! Primero en el agua y primero en la general. Bello y fatal.
Rifamos el spi de Fabi cuando lo quisimos arriar justamente para no rifarlo porque había arreciado el viento, lo cual nos desmoralizó, pero pusimos al mal tiempo buena cara y subimos el gennaker, patrio, paño noble y gentil que arriamos recién unas decenas de metros antes de llegar.
La regata fue de NE (con los borneos de rigor, NNE o ENE) desde el principio al fin. No funciona el anemómetro del Alcyon, pero el aparatito de los otros barcos anunciaba entre 25 y 30 nudos en popa redonda primero, por la aleta después. Ibamos a velocidad luz! Al límite del globito, no aflojábamos ni un tranco de pollo porque queríamos ganar. Le había prometido una copa a Héctor y se la iba a llevar.
Nuestra velocidad rondaba los 9 nudos llegando a 12 en las barrenadas, aunque en cierto tramo en que la adrenalina llegó a mil, superamos los 12 nudos de velocidad constante.
Los muchachos me miraban pidiendo autorización para continuar con el asimétrico a pesar del viento y la velocidad. Me aseguraban que si yo decidía bajarlo para cuidarlo lo iban a comprender.
Pero ellos no entendían que yo tenía dos príncipes al timón, Gabriel “Japo” Campos y Alejandro Jeanne Canciani, y dos duques haciendo la proa y alternándose en escotas, braza, y atentos al vang: Daniel García y Raúl Vainberg. Con esa tripulación, no había viento que me hiciera bajar el patrio!
Muchos rompimos spi. Contamos nueve en una flota de 23 barcos. El gennaker aguantó. Y pagó. Durante un tramo muy largo en la zona entre La Plata y Atalaya, navegamos a la par con dos barcos de mayor eslora que portaban spi simétrico, y no nos pudieron sacar ni un cable de ventaja. Vamos con el gennaker todavía! Creo que la condición le favoreció.
Apenas 18 horas y pico después de la largada cruzamos la línea de llegada no sin dificultad, por algún enredo que se produjo allí y que esta noche la Comisión de Protestas habrá de resolver para bien o para mal, definiendo cuál fue realmente el pico después de las 18 horas.
Pero la fiesta fue total.
Entramos quintos en el agua y clasificamos sextos en la provisoria general. En la serie entramos primeros en el agua y en la clasificación. Qué más?
La noche del sábado fue de fritanga de pescado recién pescado que comimos todas las tripulaciones como si fuera nuestra última vez, regados con vino que bebimos como si fuera la última vez. Y la entrega de premios del domingo vino (también con vino) de asado al aire libre en ambiente de alegría y camaradería náutica como sólo las regatas de largo aliento suelen brindar. Un ooooooooorza de toda la tripula para la foto con la copa en la mano selló nuestro triunfo, que celebramos luego escanciando champán en el plateado cáliz del que fuimos tomando todos por turnos en el copit del Alcyon, para no dejar al barquito afuera del festejo porque todo esto fue posible gracias a él.
Algunos salieron con la plea del domingo a la siesta. Otros, como el Alcyon, salimos con la plea de la madrugada esperando la rotación de viento que tardó, pero finalmente llegó. Ale y el Japo volvieron por tierra para cumplir con sus prosaicos compromisos del lunes. Con Dani y Raúl, y la inesperada incorporación de Norma, la bella esposa e inseparable compañera de Raúl, trajimos el barco de regreso a casa. Un regreso con mucho motor porque el viento se había agotado en la regata, aunque luego recuperó el aliento y nos llevó suave pero firmemente por la aleta hasta el Barlovento, donde llegamos el martes a las 15 hs. cansados pero felices y satisfechos de nuestra labor.
La copa está ya en manos de quien la merece por haber sido el que me inició en esta pasión de competir, el que preparó el barco y reunió la tripulación, el que en definitiva hizo posible esta aventura aunque por esas cosas de los virus no pudo participar. Héctor: esta regata fue para vos.