DONDE ESTA?

LA EPOPEYA DEL OLD EGGS - por Alita Wexler

NAVEGAR ES PRECISO Y EL DIABLO LABURA LAS 24 HORAS


-Estos huevos están viejos!, clamó Yogurtu Ngué mientras freía dos para echar encima de las milanesas que en cantidad interminable había preparado Latro-La para toda la tripulación.

-Cómo que están viejos?, preguntó toda la tripula al unísono.

-Y, no ven que están chatos y blandengues. Cuando están así, es que son viejos. Los huevos nuevos son más parados y duros.

-Vaya, qué coincidencia ... dijo Trián-Gulo.

Inmediatamente, la tripulación, también por unanimidad, adoptó el nuevo nombre para el barco: Old Eggs.

El hecho de estar viejos, chatos y blandengues, no impidió que Yogurtu los consumiera con tal deleite que Gavilan-Oh se sintió tentado y Latro-La le preparó un viejo ... digo un huevo a él también y luego otro para ella misma. Todos los huevos de abordo estaban viejos ... vaya! qué coincidencia!

El Old Eggs había comenzado su singladura el martes por la noche, embarcando a sus seis tripulantes que casi no se conocían entre sí. Decididos a navegar, navegaron en una noche maravillosa, de esas que hacen que uno se sienta en comunión con el universo. Una navegación placentera, con el genoa y el foque desplegados en la proa y la vela de termotanque en popa. Sí, porque el Old Eggs es el único barco aparejado con mayor y termotanque.

Gill-Da, que entiende mucho de barcos, enseguida identificó el termotanque en el camarote de popa ... Y bueno, quién no habría de confundir el mesana pasante con un termotanque?

Navegando por navegar, sólo porque es preciso, doblamos la punta Piedras y trazamos una recta que cortó la Bahía de Samborombón hasta llegar a unas 10 millas al norte de Punta Rasa. Allí viramos 180º. y, desandando nuestra estela, decidimos hacer puerto en Colonia. El aviso de temporal para los próximos días nos aconsejó prudencia y nos desalentó de nuestra primera intención a Punta del Este o Buceo.

Algunos malintencionados dicen que garreó Colonia y se fue a180 millas de Tigre.

Otros, con peor intención aún, dicen que teníamos el compás mareado.

Pero nosotros navegamos. Muchas millas serenas en el elegante Old Eggs, un ketch de 49 pies diseñado por Domato, que su capitán y anfitrión puso generosa, y temerariamente por cierto, a nuestra disposición.

La estadía de varios días en Colonia fue un rosario de placeres.

La cocina de Trián-gulo era francamente orgiástica. Merecía, y le hicimos los correspondientes honores, ser regada abundantemente por esa interminable cantidad de vinos tintos que brotaban del barco como el musguito en la piedrá.

No sé si habrá sido la comida, o el vino, o el balanceo del barco en las aguas tormentosas del desprotegido puerto de Colonia, pero empezamos todos a sufrir los síntomas del boludismo, enfermedad que solían transmitir las ratas pero que ahora ha hecho nido en cantidades masivas de humanos, no siendo los navegantes una excepción.

Consecuente con su estilo certero y filoso, identificando elementos y materiales abordo, Gill-Da expresó su asombro por lo poco que se parecía a la teca el piso de teca de la cabina. Claro que el piso de la cabina no era de teca, como ya habrán comprendido ustedes ...

Chama-naaaaa nos instruyó en el arte de las horas. Cada sección del día es ideal para una función humana determinada. Confieso que la única sección que recuerdo es la de las 19 a 21 hs, que según Chama sería la hora ideal para el sexo. No sé por qué ese lapso nos encontraba siempre a todos comiendo alguna tardía merienda y a algunos disfrutando del vibrador de asiento de la dinet ...

Efectivamente, nuestra inefable Gill-Da había descubierto esa función que Yogurtu Ngué sabiamente había instalado para beneficio de sus tripulantes e invitados, y que se ponía en marcha automáticamente con el generador. Claro que Chama-naaaaaaa también aprovechaba de las mieles vibraticias, especialmente en ese especial horario, mientras Latro-la no entendía por qué siempre terminaba (en el sentido literal de la palabra muchachis) en el asiento de enfrente, privada de las ventajas del vibrador pero sometida a los infaltables chistes de Gavilan-Oh. En fin. No todas tienen la misma suerte.

Hablando de vibraciones, Gill-Da no dudó en afirmar categóricamente que lo único que la hacía volar era la Isla Negra de Neruda. “Esto habla muy mal de tus hombres” sentenció Gavilan-Oh, con cara de si te agarro vas a ver lo que es volar.

Mientras este sustancioso diálogo tenía lugar en el casco viejo de Colonia, la anunciada lluvia nos tomó caminando en procura de tortas fritas que eran el repentino antojo de Latro-La.

Pasó alguien corriendo, como huyendo de la lluvia, lo que provocó el comentario técnico de Trián-Gulo: “Para qué corre si más adelante también llueve?”. Horas después, Latro-La logró convencer con argumentos contundentes a Trián-Gulo, que aquel experimento que clamaba haber visto en Discovery Channel o algo así, por el cual habían comprobado que dos personas que pasan por el mismo lugar sometidas a rociadores parejos, una caminando y la otra corriendo, reciben la misma cantidad de agua, según surgiría del peso idéntico de los trajes que llevaban puestos durante el evento, que ese experimento era un fraude y que si una persona camina recibe el agua durante más tiempo que si hace el mismo trayecto corriendo. La parábola del cuenco funcionó mejor que todas las triangulaciones a que Trián nos tenía acostumbrados y con las que nos dejaba mudos.

Y hablando de cuencos, Chama-naaaaa nos ofreció a todos una sesión de cuencos tibetanos para cuando regresáramos. También nos contó sus orígenes entre abejas y garrafas, ya que su padre se dedicaba a criar abejas y vender garrafas. Ello hizo que la poetisa del grupo, Latro-La, dejara volar su imaginación para crear la “Balada de Chama-naaaaa, de la garrafa al cuenco”, que tuvo gran aceptación entre la tripulación. Salvo Chama por supuesto.

Volviendo a la caminata bajo la lluvia, en la que, por seguir el consejo de Trián durante horas hasta que lo convencimos de lo contrario, la desarrollamos lentamente y absorbiendo todo el agua que caía sin desperdiciar ni una gotita .... volviendo a la caminata digo, finalmente encontramos un lugar que hacía tortas fritas. Después de media hora de espera, bajo techo eso sí, nos hicimos con media docena de enormes tortas fritas chatas como cagada de yack (nuestra Gill-Da es un manantial).

Estaban deliciosas. Valieron la espera y la empapada.

Ya instalados nuevamente en la cabina del Old Eggs, entre mates y tortas fritas, y mientras Yogurtu intentaba denodadamente enderezar el inodoro del baño del camarote principal que graciosamente había cedido a las tres doncellas marinas Chama-naaaaa, Gill-Da y Latro-La lo que le hizo sospechar que en algún momento se habrían sentado las tres juntas en el inmaculado trono porque había quedado irremediablemente escorado a estribor, entre mates y tortas fritas decía, Gavilan-Oh nos deleitaba con sus chistes y anécdotas que provocaban las risas histéricas de las mentadas doncellas que, a mi parecer, más deseaban complacerlo que encontraban graciosas sus historias.

Pero hay una de esas anécdotas que merece ser difundida. Cuenta Gavilan-Oh que estaba arribando en un velero a Palmira con un uruguayo abordo que conocía de navegación menos que la tripulación del Old Eggs (sin querer ofender a nadie, por favor no tomar a pecho). Iban arrastrando un gomón e iban a fondear al ancla. Prepara entonces la maniobra de fondeo en proa e instruye al uruguayo para que suelte el ancla cuando él se lo ordene. Llegado al punto indicado, vira para ponerse al viento y da la orden al charrúa: “Soltá proa!”, a lo cual el improvisado proero responde: “Ta”, y larga el fondeo. Y el ancla hizo cabeza enseguida. Hizo cabeza en el gomón! que se había deslizado hacia la proa!

En fin. “El diablo labura las 24 horas”, gusta de sentenciar Gavilan-Oh, mientras come sus consabidas “galletitas de zoológico” que supo conseguir para la provista, y escucha las “Siete Estaciones” ... “de Vivaldi?” pregunta incrédulo Trián-gulo. “No, del tren”, contesta Latro-La con su lengua viperina.

Comimos, bebimos, bailamos abordo y en las calles, nos reímos hasta doblarnos en dos, dormimos, nos mojamos, paseamos, compramos tortas fritas, sufrimos de severo boludismo, pero sobre todo, navegamos. Y como ustedes saben amigos nautas, navegar ... es preciso. Lo demás ... fue lujo.


Alita

EL NAUFRAGIO DEL MORNING CLOUD


Publicado The Journal of Navigation
Aporte de don Groncheto

Durante la noche del 2 de septiembre de 1974 el Morning Cloud, un velero de regatas oceánico que pertenecía al ex primer ministro Sir Edward Heat, se hundió en medio de una fuerte tempestad del SW frente a la costa Sud de Inglaterra sobre el canal de la Mancha.
El barco hacía en ese momento la travesía desde la costa Este hacia el Sur por el canal de la mancha con una tripulación amateur (distinta a la que corrió una serie de regatas al estilo de lo que sucede en el Atlántico sur cuando regresan los barcos que corren la regata a Río de Janeiro) dos de cuyos miembros perdieron la vida en el incidente.
A continuación, K. Adlard Coles, medalla de oro del instituto y autor del libro Heavy weather sailing (navegación con mal tiempo) describe las circunstancias en que el desastre ocurrió tal como se lo relatara Don Weblett quien era el timonel del barco en esa oprtunidad.
El relato personal de Weblett apareció en el ejemplar de enero/febrero del 75 de la revista del Royal Ocean Racing Club
Hay dos diferencias básicas entre navegar en un buque y navegar en un yate contra cualquier viento superior a fuerza 8 en el mar, en primer lugar la violencia de los movimientos de un yate a medida que ciñe hacia barlovento castigado por el mar que le da de frente frecuentemente hacen imposible al obtención de marcaciones confiables con la pínula o el radio goniómetro y aún el rumbo puede estar sujeto a error, además si la altura de las olas supera los tres metros cierran la visibilidad excepto cuando el barco está momentáneamente en la cresta de la ola lo cual dificulta la identificación de los puntos notables y las características luminosas de las balizas distantes, la navegación estará sujeta a la mas burda estima, en segundo lugar la diferencia de velocidad entre un buque y un yate es de suma importancia cuando se navega en zonas costeras en las que las corrientes de marea son fuertes y cuanto más lento es el yate mayor será la significabilidad, la derrota efectuada se verá muy influenciada por abatimiento, deriva y en particular la dirección de la corriente que en temporales muy fuertes no es predecible, la navegación por estima puede llegar a ser efectiva pero el buen navegante debe preferir posiciones verdaderas a estimadas.
El Morning Cloud tenía aproximadamente 15 metros de eslora y diseñado por S&S, fue el yate en que Edward Heat corrió con el equipo inglés la Admirals Cup de 1973 y estaba perfectamente equipado, fue construido por Clare Lallow de Cowes en multilaminado de caoba tratada en frío (construcción considerada muy resistente) quien también había construido los anteriores Morning Cloud.
Al completar una exitosa campaña de regatas en Burnham on Crouch fue entregado, como siempre, a una tripulación amateur de 7 personas siendo el timonel Don Weblett para ser llevado de vuelta a Cowes.
Todos los tripulantes a excepción de Christopher Chadd habían participado en travesías similares en los tres Morning Cloud que existieron, toda la tripulación era experimentada aunque quizás dos de sus componentes en grado inferior a los demás.
Otro yate, un Nautor de serie de prfv, el Case Tete IV estaba haciendo la misma travesía y cortó camino por la ruta sobre los bancos del Támesis, durante la severa tormenta que se desataría esa noche mantuvo una velocidad de 6/7 nudos con tormentín y 12 vueltas de Rolling reef lo cual le permitió llegar a refugiarse al socaire de la isla de Whight sin inconvenientes, en cambio el Morning Cloud realizó la ruta más lenta ya que Weblett no estaba apurado e indudablemente sentía la responsabilidad de ser el skipper de tan famoso yate y decide pasar por fuera de los bancos y achicar paño antes de lo que la circunstancias le pedían.
La causa del temporal excepcionalmente fuerte que se desató al final de la travesía fue una depresión que se movió hacia el canal de St. George a mitad de camino entre el extremo Sur de Inglaterra y las costa de Irlanda alrededor
de las 0400 hora inglesa del 2/9/74, a las 19 horas la depresión se había centrado sobre la costa galesa moviéndose hacia el NW sobre Inglaterra cruzándola hacia el mar del Norte y había descendido la presión a 972 milibares dando como resultado vientos fortísimo sobre distintas partes del canal con grandes variaciones de intensidad en zonas relativamente pequeñas.
Lo peor de la tormenta se sintió en las cercanías de Beachy Head al Este y a popa del punto donde se hallaban los dos yates registrando ambos velocidades de 45/50 nudos lo cual coinciden con lo registrado por las estaciones meteorológicas de la costa dando así vientos de fuerza 9.
El pronóstico de la BBC para la zona emitidos a las 0630 eran vientos del S F6 a F8 borneando probablemente al SW f9, a las 1530 al SW F9 con períodos de fuertes lluvias.
Durante ese día tanto Weblett como Irwing en el Case Tete independientemente tomaron la decisión de continuar ya que existía toda posibilidad de llegar al reparo de la isla de Whight encontrando nada peor que los barcos estaban preparados para soportar, Morning Cloud estaba cerca del través de Brighton a las 1830 navegando con rumbo W en demanda de la boya Owens y el tiempo comenzó a empeorar, Weblett dio la orden de una segunda reducción de trapo adelantándose a un empeoramiento del clima, primero se arrió la genoa chica pero no se la reemplazó por no encontrar abordo el tormentín pero esto no le preocupó porque no quería arriesgar a mandar un tripulante por la angosta proa si las cosas empeoraban. El barco quedo así preparado para soportar el temporal pero bajo este reducido paño la velocidad cayó a 4/5 nudos siendo en realidad mucho menor a causa de la fuerte corriente de proa que no disminuiría hasta la medianoche.
La disminución drástica de paño resultó adecuada porque media hora después el viento llegó a fuerza 9 y el mar estaba imposible, las crestas de las olas se despedazaban en espuma por las rachas haciendo difícil ver y oír.
A medianoche se había avistado el destello de la boya Owens, el viento había alcanzado los 50 nudos y el barco se mantenía controlado a mayor sola rizada, la escotilla de entrada estaba corrida a la posición de cerrada pero sin la tablas verticales ya que el agua no llegaba hasta ahí, a las 22 horas la guardia fue tomada por el experimentado Nigel Cumming junto a Gardner Sorun y Gerry Smith de la guardia saliente se acostó a dormir atado en el piso del cockpit mientras Weblett estaba trabajando en el pañol de velas de proa.
Todo había continuado bien hasta las 2300 hs momento en el cual el Morning Cloud es golpeado a babor por una ola gigante acostándolo violentamente con tal fuerza que le causó considerables daños, pero este se recuperó rápidamente y volvió a adrizarse, Gerry Smith que se despertó al quedar sumergido vio a Sorum aún con su línea de vida pero arrastrado a popa del barco, dio la voz de Hombre al agua y salieron inmediatamente a cubierta Taylor y Kenilworth mientras Weblet trataba de poner el motor en marcha, trabajando en esas condiciones tardaron cerca de 5 minutos en sacar al Sorum del agua cuando se dieron cuenta que Cummings no estaba abordo, su línea de seguridad estaba cortada y a esa altura estaría muy atrás por la popa.
El barco se había mantenido en rumbo y estaba aún bajo control, Bob Taylor tomó el timón y viró por avante ayudado por el motor que pronto dejó de funcionar y se comenzó a navegar por el rumbo que venían recorriendo, y los cuatro hombres en cubierta buscaron a Nigel Cumming quien sería un muy pequeño punto perdido en la inmensidad de las olas deshechas por el fuerte viento.
Blewett bajó a la cabina y encontró varios baos de la cubierta rajados y algunos rotos y había mas de un pie de agua sobre los pisos, buscó la antena portátil del transmisor y la armó intentando transmitir señales de auxilio pero el interruptor del micrófono no activaba el transmisor, trató entonces de disparar cohetes de bengala con paracaídas, el primero y segundo no encendieron y el tercero no alcanzó la altura ya que la fuerza del viento lo llevó paralelo al agua cayendo al mar enseguida.
Después de haber pasado el punto donde el barco se había acostado y donde Cumming podía ser hallado el barco fue virado nuevamente trayéndolo a su rumbo original continuándose la búsqueda del caído, al llegar a aproximadamente al lugar de tumbada C. Chadd salió a cubierta con chaleco salvavidas inflable pero sin cinturón de seguridad ni línea de vida, le gritaron advertencias pero aparentemente no fueron escuchadas por el fuerte viento y el rugido del mar o no fueron comprendidas, en ese momento critico Morning Cloud fue tomado por otra ola gigante acostando al barco de tal manera que el mástil quedó sumergido en el agua, quedó así tumbado durante varios segundos con el agua de cada ola siguiente entrando a raudales por la escotilla y por el tambucho de proa cuya tapa había sido arrancada por el golpe de la ola, entonces el barco repentinamente se adrizó, la ola había barrido a Chadd de la cubierta y se lo pudo ver en el mar a unos metros de distancia, Blewett trató de tirar uno salvavidas circulares pero el cabo del mismo estaba enredado en el enjaretado del cockpit que había sido arrancado parcialmente por la fuerza de la ola, se hicieron esfuerzos por arrojarle un cabo pero apenas en segundos desapareció entre las tumultuosas olas.
Los otros tres hombres sobre cubierta estaban a salvo pero había averías en el aparejo, las crucetas dobladas a 45º de su posición, la tapa del compartimiento de babor había desaparecido junto con la balsa salvavidas para 6 hombres, faltaba la brazola de sotavento y bajo cubierta se encontraron más baos quebrados y algunos totalmente desprendidos, el agua llegaba al nivel de la cintura y esta era más agua de la que podía entrar por la escotilla y el tambucho de proa por lo que adivinaron que había una o más averías importantes en el casco, de los sobrevivientes Weblett tenía un omóplato y tres costillas rotas de las cuales una le perforó el pulmón, Sorum también tenía tres costillas rotas y triple fractura en su brazo derecho, Smith tenía una costilla rota y tres vértebras desplazadas, de los siete tripulantes que habían embarcado el día anterior sólo dos estaban relativamente ilesos.
Las vidas de los cinco hombres estaba en peligro y Weblett, sabiendo que otra ola los mandaría definitivamente al fondo dio la orden de abandonar el barco, la balsa para cuatro personas que permaneció intacta fue inflada sobre cubierta y Gardner y Sorum tuvieron que ser ayudados a ingresar en ella y se soltaron del barco, los cinco hombres navegando hacia la costa de sotavento en una balsa para cuatro personas en medio de un feroz temporal tenían pocas posibilidades y Weblett tenía pocas esperanzas de sobrevivir.
Las olas permanecieron tan violentas como él había estimado, pero resultó extrañamente afortunado que estuvieran en la balsa de 4 en vez de la de 6 ya que el peso concentrado de los cinco en el centro actuó como lastre, echaron el ancla de mar pero la capota de la balsa actuaba como vela, bajo la fuerza del viento y la marea la balsa fue llevada hacia Shoreham, a las 0500, poco antes del amanecer se encendió una bengala pero posteriores intentos fallaron incluidas las bengalas cohete con paracaídas debido a que estaban muy mojadas por la espuma y el agua que había entrado en la balsa.
A esas hora el viento borneó y también cambió la corriente llevando a la balsa aproximadamente a mitad de camino entre Brighton Palace Pier y las instalaciones de la marina, donde la balsa entró en las rompientes a un cuarto de milla de la costa, la primera rompiente tumbó la balsa siendo los tripulantes despedidos al agua a través de la capota pero pudieron afirmarse de las guirnaldas y no separarse de esta a pesar de las olas, la próxima rompiente volvió a adrizar la balsa y los heridos fueron ayudados a subir, los otros dos permanecieron aferrados a las guirnaldas guiando la balsa a través de las rompientes hasta hacerla varar en la playa.
Los sobrevivientes tocaron la playa a las 0700 y una ambulancia llegó para llevarlos al hospital.
Inmediatamente después de conocida la llegada de los náufragos se dio la alarma y comenzó una intensiva búsqueda del Morning Cloud en la que participaron el bote del servicio de guardavidas de Shoreham, un helicóptero, y el crucero liviano Glamorgan, aparte del pedazo de brazola con el nombre del barco que apareció en la playa no encontraron otro rastro del barco.
Una semana después dos pesqueros engancharon con sus redes en una obstrucción a dos millas de la costa de Shoreham y a cinco millas del lugar en donde la balsa tocó tierra, a trece metros de profundidad un buzo encontró que las redes estaban enganchadas en el casco de un yate, le pasaron cabos y se lo arrastró hasta la costa donde por medio de una pluma se lo izó a la superficie y salieron los restos del Morning Cloud, faltaban el mástil, la máquina, el quillote y más de la mitad de la banda de estribor, poco quedaba intacto salvo la proa y la banda de babor con un compartimiento en el que se piensa que quedó atrapada una cantidad de aires la cual junto a la flotabilidad de la madera proporcionaron la flotación neutra que permitió que el barco fuese remolcado a dos aguas hasta Shoreham.
Existen muchas teorías acerca de cómo pudo ocurrir semejante daño el casco, la del autor es que a posteriori del abandono probablemente derivó hacia la costa llenándose gradualmente hasta que se hundió en las cercanías del punto en el cual fue encontrado, el golpeteo contra el fondo durante una semana que incluyó otra gran tormenta del SW pueden haber ocasionado los daños.
Volviendo al punto en que el Morning Cloud fue embestido por la primer ola situado a 7 u 8 millas de la costa y al E de la boya Owens la cual fue positivamente identificada por dos tripulantes experimentados esto sitúa al barco en una zona de 12 brazas de profundidad, consultas con el Sr. Lorence Draper del Instituto de ciencias oceanográficas permiten concluir que a esa profundidad las olas no pueden haber sido influenciadas por el fondo y por lo tanto cualquier ola excesivamente grande o grupo de olas podría haber sido causada por la desafortunada superposición de componentes de ola, agregó que a una profundidad de 5 brazas y bajo ciertas condiciones se podrían haber formado empinadas olas similares a las rompientes de la playa durante un temporal, este es un punto a ser tenido en cuentas ya que las olas impredecibles y grandes que son tan peligrosas para los yates como las de rompientes en la playa pueden ocurrir en aguas profundas.
Yo encontré dos de esas olas en la bahía de Lyme muchos años atrás en 16 brazas de profundidad y en su momento las describí como “empinadas como una pared, como una rompiente arrojándose contra la playa”.
Un registrador de olas del buque faro Daunt, frente a Cork registró en 1969 una ola de 14 metros en 18 brazas de profundidad en un momento que el mar se describió como “encrespado pero no excepcionalmente severo”.
El hecho es que yates muy pequeños navegan sobre los océanos encontrando la sincronizaciónde grandes olas en las tormentas sin inconvenientes, pero indudablemente hay ciertas formaciones de olas que pueden ser extremadamente peligrosas, una característica que es común a todas las olas anormales es que llegan en forma inesperada en un momento en que todo va bien para el yate y la tripulación está bien y animada a pesar de las severas condiciones hidro-meteorológicas, las dos olas que tomaron al Morning Cloud tienen que haber sido muy anormales en altura y empinamiento, encuadran en el libro “Heavy Weather Sailing” donde un yate puede ser levantado por una ola de estas, quedando debajo de la rompiente y ser lanzado físicamente con gran violencia y rapidez hacia abajo pegando contra el agua delante y debajo de la ola sufriendo considerables daños en su estructura de sotavento al chocar.
Esto le ha sucedido a numerosos yates de los que se tienen noticias pero los daños registrados se han limitado a roturas de vidrios de ojos de buey, tambuchos arrancados o pérdidas de costados de carroza y el embarque de considerables cantidades de agua frecuentemente a niveles peligrosos, el caso del Morning Cloud el daño causado fue mucho más grave porque se trató de un daño estructural.
Conclusión:
Durante el sumario y posterior investigación de las autoridades marítimas inglesas Don Weblett fue absuelto de toda responsabilidad por la muerte de los dos miembros de la tripulación.
Costas a sotavento: Es preferible aún considerando el hecho de que el Casse Tette IV efectuó la misma travesía sin inconvenientes virar hacia aguas abiertas y no mantenerse cerca de la costa con aguas poco profundas.
Balsa salvavidas: El cierre de la capota de la balsa era defectuoso debiéndoselo mantener cerrado a mano a consecuencia de eso gran cantidad de agua fue embarcada, sin embargo el pasaje seguro de 5 hombres desde el naufragio hasta una costa de sotavento pasando por las rompientes demuestran el valor de estas balsas.
Cinturones y líneas de seguridad: La rotura de una línea en el Morning Cloud le costó la vida a uno de sus tripulantes y se han registrado otras fallas en cinturones, mosquetones y automáticos, probablemente el shock inicial a los que son sometidos en emergencias son mayores que lo previsto, nada es más peligroso que el material de seguridad en el que se confía plenamente y luego falla en el momento crucial.
Tapas de tambuchos: En los barcos de regatas estos deben ser grandes para permitir el pasaje de las velas para facilitar el cambio rápido, en el temporal uno de los tornillos se había descabezado y otros tres se encontraron flojos en el tambucho del Case Tete IV, una avería simple de reparar en condiciones normales pero extremadamente dificultosa en condiciones de temporal si se tiene en cuenta que hay que trabajar en la proa., en cambio en el Morning Cloud la tapa fue arrancada por la segunda ola dejando un agujero de 9 pies cuadrados (un metro) por donde entraba cada ola creando una cascada constante de agua hacia el interior.

Artículo publicado en la revista "The Journal of Navigation"
publicación del Real instituto de navegación de Londres.
Tomando también como base principal la traducción libre
efectuada por el navegante argentino Gustavo Nordenstahl

REGGE 23

Del inagotable archivo de Hugo W. Barzola





REGGE 23


DOLPHIN 23

DEL ARCON DE DON GRONCHETO




DOLPHIN 23



JOSHUA SLOCUM Y EL SPRAY

Del inagotable archivo de Hugo W. Barzola


Joshua Slocum, norteamericano, fue el primer navegante que dio la vuelta al mundo en solitario, con un barco construido con sus propias manos: Spray.

Era Slocum, involuntariamente, un personaje de Jack London. Las islas azules, los atolones del sol, los icebergs de extremas latitudes, fueron ingredientes indispensables para la construcción de su mundo. Un mundo donde un hombre, encerrado en la cabina de su embarcación, puede navegar maravillosamente solo, sin subir a cubierta, por días y días, soñando con el encuentro de la ballena azul o con las vahines de Tahiti.

A los 51 años, estando en perfectas condiciones físicas, tomó la decisión, por amor a la mar, de dar la vuelta al mundo, hecho este, hasta el momento no realizado por ningún velero pequeño y con un tripulante solo. Para tener un chinchorro, cortó en dos una “doris"; este medio "doris" le servía también de bañadera. Por no disponer de los 15 dólares necesarios para hacer reparar su fiel cronómetro, se conformó con un despertador.

El mismo farol de dos luces servía para cocinar.



Spray, su barco, reconstruido sobre un viejo casco, era tremendamente robusto, con forro de 4 cm. abulonado a las cuadernas. Medía 11,20 m. entre puntas, 4,32 m. en la cuaderna maestra, lo _cuaI era una manga enorme, y únicamente1,27 de puntal (quiere decir que tenia el fondo casi chato) y desplazaba 12,71 ton. El lastre 3 ton. de cemento, se encontraba todo en el interior. Fue originariamente aparejado a sloop. Así como estaba, el barco le había costado 554 dólares de materiales y trece meses de trabajo.

Slocum fue no solamente el primer navegante que, en solitario, dio la vuelta al mundo, sino uno de los poquísimos que circunnavegaron el planeta de E a O. Con su Spray cerro el anillo alrededor del mundo. el 8 de mayo de 1898 (hace 80 años) cortando la ruta de ida en el punto por el cual habían pasado, en el otro sentido, el 2 de octubre de 1895, dos años, siete meses y seis días antes.

-Si el Spray- comentó Slocum a la conclusión de su viaje -no ha descubierto ningún continente es porque ya no quedan para descubrir. Cuando vuelvo a pensar en mi modesta proeza, concluyo que más de otra cosa me han servido los numerosos años de aprendizaje, durante los cuales he estudiado las leyes de Neptuno; a estas leyes he buscado obedecer durante mi periplo.

En 1909 (tenía más de 65 años) zarpó de Bristol y nunca más fueron vistos, ni él ni el Spray.

Se hicieron suposiciones de todo tipo:

¿Tormenta? No hubo en esos días.

¿Enfermedad? Se hubiera encontrado el Spray.

¿Incendio?

¿Abordaje? Es esta la hipótesis más probable, considerando que la ruta del Slocum era la de los rápidos (y muchas veces negligentes) vapores.


HOBBIE CAT EOLIEN

DEL ARCON DE DON GRONCHETO



HOBBIE CAT EOLIEN


Hobbie Cat EOLIEN: Detalle del mecanismo de rotor


EL NAUFRAGIO DEL MUJERCITAS

Publicado en la Revista “Barcos”

Aporte de Hugo W. Barzola


En nuestra sección "Resultados de Regatas" de esta misma edición, "Barcos” se hace eco da una prueba disputada entre Necochea y Mar deI Plata en la que sufrió un grave incidente -sin desgracias personales- el Cuarto de Tonelada “Mujercitas", que hace un lustro diseñara Roberto Rovere.

Las connotaciones del siniestro son de particular trascendencia por cuanto brindan una clara experiencia sobre un acontecimiento que puede tornarse poco extraordinario y, además. por ser la primera (brillante) actuación de la Mesa No. 3 República Argentina de la Hermandad de la Costa, fundada a fines del año pasado en Mar del Plata. Los amplios marcos de solidaridad marinera que rodearon el suceso del "Mujercitas" merecen ser conocidos.

Todo empezó a las dos y media de la madrugada del segundo día de abril pasado, cuando el ”Mujercitas” varó contra un promontorio que no figuraba en la carta, presumiblemente una piedra o un buque hundido. Esto no fue nada. si a los diez minutos de zafar del inconveniente no se le hubiese desprendido el quillote limpito y de inmediato pegado una vuelta campana.

Sus dos únicos ocupantes –Rodolfo Mena y Clara Rodríguez- lograron quedar a horcajadas del casco invertido, empapados durante el resto de la noche. Aproximadamente a media mañana, por el horizonte vieron desfilar a un Guardacostas de la P N A, sin lograr llamar su atención.

Ya eran cerca de las tres de la tarde cuando en el SW se dibujaba la amenaza de un Pampero en momentos en que el mástil tocaba fondo. Ambas contingencias impedían que la marea los acercase a la costa y, para peor, con posibilidades ciertas de que la tormenta los arrebatara aguas afuera. La playa se encontraba a una milla de distancia -aproximadamente- y ya habían pasado doce horas desde el tumbo. Luego de varias inmersiones, habían logrado rescatar un solo salvavidas, de modo que sin perder la calma y dándose ánimo mutuamente la pareja de náufragos alcanzó la costa a nado.

Como se trataba de una zona agraria, la playa estaba totalmente deshabitada, pero al poco tiempo el Guardacostas había localizado los restos del “Mujercitas” y destacado a un miembro de su personal que, en una embarcación neumática se acercó hasta que, al verlos en la playa, cruzó la rompiente y fue en su auxilio. Los tripulantes del velero averiado fueron llevados a bordo del buque de la PNA donde consumieron varios litros de bebidas calientes y unas quince frazadas por barba. El "Mujercitas" quedaba en el agua, igual; en momentos en que por radio se avisa al hospitaI de Necochea que envía a puerto una ambulancia, en la cual Rodolfo y Clara son internados. AI día siguiente reciben el alta, así que ambos tripulantes deciden intentar recuperar los restos del barco que, según el navegador satelital del "Brisa" que había salido en plan de rescate una vez enterado del accidente, había quedado en la posición 38o 33' 05" S y 58o 25’ 0” W.

A todo esto, los regatistas recién se enteraron del incidente al arribar, organizando el rescate para el lunes 4 de abril. cuando unas treinta y cinco personas –sabiendo que los tripulantes están a salvo- salieron con tres camionetas. un jeep con acoplado, dos embarcaciones neumáticas, equipos de buceo y herramientas a rolete. A la altura del paraje Arenas eI grupo ganó la playa en una camioneta de doble tracción e inició la larga recorrida, hasta toparse con otro vehículo donde unos pescadores llevaban el tangón y algún equipo hallado, con el propósito de restituirlo. Así ubicaron el lugar exacto donde estaba el “Mujercitas", volcado pero varado en la playa. La arboladura se había perdido y el casco yacía a Ia altura del arroyo El Moro. Le quitaron la arena acumulada en el interior de la cabina y, sobre unos tablones, remolcaron el barco a lugar seguro. Se recuperaron uno de los spinnakers, ropa, colchonetas y equipo. Lo esencial se había salvado.

El rescate del “Mujercitas" configuró una movilización de solidaridad náutica en la que participaron no sólo los regatistas y amigos de los accidentados, sino también amigos de amigos (como uno de los buzos que puso desinteresadamente su pesona y equipo a disposición) y un montón de gente sensible que aunó sus esfuerzos con el personal de la Prefectura Naval, que efectuó un trabajo tan prolijo como efectivo. A través de este medio tanto Clara Rodriguez como Rodolfo Mena quieren aqradecer a toda la buena gente que se preocupó por ellos desde que se tuvo noticias de su naufragio.


AYUDA EXTERNA - por Martha L. de Vuilliomenet


(aporte de Hugo W. Barzola)


Reglamento de Regatas Parte V - Otras reglas de navegación. Obligaciones del Timonel y tripulación al Maniobrar un Yate:

Ayuda Externa

Excepto lo permitido por la Regla Fundamental A (Prestando Ayuda), la regla 55 (Varadura o Abordaje a una Obstrucción) y la Regla 58 (Embarcando), un yate no debe recibir ayuda externa ni usar cualquier otro aparejo que la que se encontraba a bordo cuando su señal preparatoria fue hecha.


-Buenas ...

-Oué tal?

El Dr. Crespi toma asiento, los otros miembros del Comité de Protesta lo imitan. Con un suspiro de resignación leen el formulario que ha presentado Ignacio Bedoya, timonel del “Cachafaz".

El Vasco había cruzado la línea de llegada con bandera de protesta en el obenque: la usa tan a menudo que el rojo se ha decolorado hasta un rosado sucio.

El caso es que Ignacio conoce el reglamento hasta en sus mínimos detalles y modificaciones, es técnico en el texto oficial de la I.Y.R.U., se regodea cuando puede citar casos ya juzgados por el Yacht Club Argentino en su carácter de autoridad nacional.

La Comisión de Protesta ya hace mucho que dejó de sospechar para alcanzar una total certidumbre: el Vasco disfruta enormemente luciendo sus conocimientos, pero lo que más le agrada es poner a sus sufridos miembros en apuros.

Crespi, como abogado, es el que se siente más afectado, pero el que mejor se defiende. Ahora se calza bien los anteojos. y lee: "... habiendo Marcelo Rossi, timonel del “Espina", solicitado ayuda externa para cruzar la línea de llegada, le fue concedido dicho auxilio, contraviniendo así la regla 60 del Reglamento de Regatas."

-¡No me digan que el Curita hizo eso!

La exclamación se cruza con otros comentarios asombrados. Todos saben que Marcelo es correctísimo. Es impensable que apele a una trampa para ganar.

El Curita, como le dicen a Marcelo Rossi, no es sacerdote sino seminarista y gracias pero el apodo. como la vocación, le viene desde chiquilín.

-Pero este Bedoya está loco. Yo fui oficial de día y les digo que los únicos que estaban cerca de la llegada eran el "Cachafaz" y el "Espina", los demás estaban por allá lejos, no había nadie más...

-Si fuiste oficial, contá la llegada, pero no te vayas por las ramas.

-El "Espina" y el "Cachafaz" pelearon toda la regata. Al final Bedoya sacó una pequeña ventaja. Soplaba poco, se transformó en una brisita, después fue un suspiro y calmó. El "Cachafaz" llegó a unos veinte metros de la lancha. Flotaba inmóvil o quizá retrocedía algo, había una leve corriente en contra. A popa, a unas dos esloras, se balanceaba el "Espina" acunado por la calma. Hacía un calor de achicharrarse, aunque en la lancha no estábamos tan mal, salvo esas moscas que aparecen cuando no sopla. Muchas veces me he preguntado de dónde saldrán esos bichos, cubren la cubierta, las velas, te caminan encima... Son tontos, lerdos, casi cariñosos... ¿vieron que hay algunos que tienen rayas de colores en el cuerpo o en las patas? Para mí que en su tiempo libre juegan rugby. Uno de ellos parecía de ciencia ficción. Negro, flaquito, caminaba por mi brazo esquivando los pelos. Tenía dos antenas rematadas por unos ojitos redondos y verdes, las movía a destiempo mientras avanzaba y me miraba...

-Si no volvés a la regata no terminamos más, se hace tarde.

-Lo siento, perdonen. En la calma se oye todo, así que oímos al Vasco gritándole al Curita para que rezara.

-¿Que rezara?

-Sí, que pidiese viento. Tres o cuatro veces le gritó, con ese vozarrón que raja las velas. Marcelo no contestaba, pero con ese calor, en el lightning inmóvil...

-Abreviá, por favor.

-En realidad nosotros nos divertíamos porque la lancha tiene toldilla y tomando algo frío, salvo las moscas...

-¡Terminá con las moscas o traigo un insecticida!

-Perdón. Ignacio volvió a vociferar "rezá, Curita, rezá" pero se lo gritó de mal modo, burlándose. Nos callamos, esperando que Marcelo le rajara una buena...

-¡AI grano, al grano!

-¡Ya termino, qué tanto! En el silencio, sobre el agua quieta, rebotó la voz del Curita, contenida pero furiosa. Se notaba que se le había acabado la paciencia...

-A mi mujer se le va a acabar la paciencia si llego tarde otra vez. ¿Qué dijo el Curita, qué hizo?

-Mordiendo cada palabra dijo algo como “te ruego, Dios mío, que sople o lo mato". Después, gritando las palabras, cada una bien separada de la siguiente, rezó un Padrenuestro.

-¿Y?

-Apenas se rizó el agua con un soplo que era el aliento de un ratón, pero el spinnaker se hinchó y el "Espina" se movió, resbaló y despacito, despacito, alcanzó al “Cachafaz”. El Vasco estaba impresionante, la cara escarlata y como tiene el cuello más ancho que la cabeza...

-¡Vuelva a la huella, amigo!

-Eso fue todo, salvo que Marcelo pasó junto al “Cachafaz” con una sonrisa beatífica, tan grande que creí que se le iban a caer las orejas dentro de la boca. Sopló algo más, cruzó atrás el "Cachataz" y al rato, los demás.

-¿Quién ayudó al “Espina”?

-Nadie. Si no había nadie más...

El Dr. Crespi pidió la presencia de los dos timoneles. Se odiaba por haber aceptado participar en la Comisión de Protesta. Otra llegada tarde significaba el tribunal inquisitivo de su mujer y su suegra. Su habilidad de abogado naufragaba ante esos interrogatorios cruzados y descreídos, desde que una vez, años atrás...

Reconciliados después de algunas cervezas, entraron Ignacio y Marcelo.

-Oíme, Bedoya. ¿de qué te quejás?

-El timonel del "Espina" pidió ayuda externa, y Dios se la dio.

Todos se rieron, hasta Marcelo. No se reía Crespi, que miraba preocupado el reloj.

Miró serio al Curita:

-¿Vos creés que Dios ayuda a los que le rezan?

La pregunta estaba mal formulada, se dio cuenta inmediatamente.

En la cara del inglés Stevens, los ojitos celestes relumbraban de malicia; Carbonell, catalán y ateo desde su nacimiento, sonreía burlonamente.

El Curita respiró hondo, enrojeció. No hace falta un león sarnoso para ingresar en el martirologio. Susurró:

-Sí...

Avergonzado de su debilidad, gritó:

-¡Claro que ayuda, se lo pedí y me ayudó!

Lo descalificaron por aplicación a la regla 60, pero hasta el Vasco reconoció que tiene pasta de Obispo, por parte baja.

 

PUERTO NORTE

Del inagotable archivo de Hugo W. Barzola