DONDE ESTA?

EL ESPIGON


Por Ricardo Cufré

Puerto de contrastes -a juzgar por las imágenes-, el de Olivos siempre me sorprende. Que la sudestada, que la bajante. Es un puerto bipolar... y tiene lo suyo.




EL ESPIGON

(Unico cuento más corto que su epílogo)


Corría marzo del 51. En ese anfiteatro al revés que es la cabeza del espigón de Olivos, una pareja de jóvenes casados estaba sentada.

Frente a ellos y a pocos metros, un velerito de madera llamado SADKO salía a navegar por el estrecho canal.

Seguramente ella lo miró algo sonrojada cuando dijo por primera vez en su vida la frase que se las cambiaría para siempre: Estoy embarazada Carlos.

¿El la abrazó? ¿Lloraron de alegría? ¿Cenaron afuera esa noche? Aunque estaba con ellos, ignoro esos detalles y es tarde para averiguarlo.

En ese inmutable espigón, mediatriz de sudestadas ariscas y bajantes de siesta, mi designado padre supo que yo asomaba mi arboladura por el íntimo horizonte de Angélica, navegando con viento franco y suave hacia ellos.


EPILOGO

Muchas veces he regresado a esas gradas de roca. Sé que me senté o caminé por la misma que escuchó a mi madre, pues ex profeso las he recorrido todas. Conocer con precisión casi centimétrica en qué lugar del universo fui mencionado por primera vez me ha amarrado de por vida a este puerto, al que retorno cíclicamente, a veces acompañado del amor.

Aún regreso al extremo romo del espigón con necesidad y miedo de hallarme. Recorro el angosto y largo camino acariciando la misma barandilla de suaves caños, pulidos también por mis manos y que hasta hace un rato apenas, miraba desde abajo y me trepaba, inscripto en el abrazo protector.

Retorno de tanto en tanto sabiendo que cuando encuentre la roca exacta, será la última vez que me busque. Habré hallado mi respuesta, sabré quién fui y ya sólo será cuestión de esperar la última sudestada. O la última bajante.


3 comentarios:

Marcel dijo...

Muy buena síntesis de un sentimiento conocido y repetido por mí en similares rutinas por distintos escenarios. Gracias por compartirlo !!

ernesto betbeze dijo...

¡Excelente!... todos debemos tener un espigón en nuestras vidas... yo lo tengo..., ¡Gracias Ricardo Cufré!

hugow dijo...

Hugow
Aparte de buen marino, anoto tu sensibilidad de escritor. Anotá un abrazo mas y mis saludos, después de nuestro encuentro en Palma...